"Iván Ag¸ero * CP. Ante las preocupaciones de ser mamá, hija, hermana, profesionista, ama de casa, psicóloga, consejera, institutriz, comerciante, entre otros roles, las amas de casa hicieron todo a un lado este domingo y se brindaron tiempo para sí mismas.
Doña Leticia López Ramírez, tiene poco más de dos meses y medio de hacer ejercicio, decidida a bajar de peso, acude tres días a la semana a las instalaciones del Parque del Oriente ""Pañuelo Rojo"". Después de dejar a su hijo Ernesto en la escuela, inicia su recorrido.
A mediados de marzo inició un compromiso consigo misma, dedicarle tiempo a su persona y bajar algunas tallas: ""Entre el matrimonio, hijos, obligaciones de mamá, te metes en un mundo donde tienes que pensar en todos, en cada detalle, en lo que hace falta, en todo, pero te olvidas de ti, estuve así por más de diez años... hasta que dije basta"".
En su juventud practicó el Voleibol, pero el ciclo de la vida la hizo apartarse de esa pasión. Cuando decidió retornar al deporte, vio con buenos ojos el iniciar caminando, de a poco intensificó la intensidad, hasta que se atrevió a correr, hoy, con mucho orgullo, puede decir que corre más de tres kilómetros y este domingo se atrevió a participar en la Carrera del Día de las Madres, que era de cuatro.
Este domingo durante los cuatro mil metros del Parque Jardín del Arte hasta Caña Hueca, en su mente vio las imagines importantes de su vida: su infancia, su juventud, el campeonato en la liga estatal de Voleibol, su boda con Romeo, el nacimiento de Ernesto, entre otros; todos y en cada uno recordó que eran momentos de alegría, pero que le hicieron pensar en su familia.
""Fíjate que ser madre es complicado, debes estar en todo, te preocupas tanto por el bienestar de tu familia, de amigos, vecinos, de todo mundo... le compras esto al hijo, al marido, un adorno para la casa, pero menos para mí"", dijo la ama de casa de 39 años.
López Ramírez recordó que en una ocasión, cuando hubo problemas en casa, sumida en una profunda depresión, se levantó de la cama, se paró frente al espejo y el reflejo que observó no le gustó.
""Sin darme cuenta me transformé, dejé de arreglarme, de preocuparme por verme bien... me sentí mal, sabía que esa era yo, pero no era la 'yo' que quería"", recordó con lágrimas en los ojos.
Decidida a cambiar las cosas, se hizo de una nueva y férrea disciplina, se comprometió a sí misma a hacer ejercicio y a balancear su alimentación; en cuestión de un mes comenzó a ver resultados. Animada por las adulaciones continuó y lo sigue haciendo hasta hoy.
""Hoy me desperté, es como si fuera a competir en el Maratón de Los Ángeles o algo así, sabía que era un gran día... no es una gran carrera, pero es la cúspide de un gran reto, mi reto personal... lo he superado, estoy feliz, me siento plena... lo mejor es que mi esposo y mi hijo están conmigo, no llegué en primer lugar, pero con el simple hecho de ver la meta y ver a mi familia cerca, me doy por bien servida"", dijo.
Después de participar y aceptar una pequeña entrevista para Cuarto Poder, doña Leticia parecía fresca, como si hubiera caminado dos o tres cuadras, pero lo mejor fue ver a una familia unida, donde el pilar de ese núcleo social se siente plena, realizada y reconocida, no por el público, sino reconocida como grande por don Romeo y el pequeño Ernesto.
""Me encantaría que todas las madres de Chiapas se dieran cuenta que hay tiempo para todo, para los hijos, el marido, la familia, para todo, no se olviden que ser mamá es una de las profesiones más desgastante; no se olviden nunca de que uno como mujer tiene derecho a quererse a realizar cosas diferentes que nos hagan sentir bien"".
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