"Singapur * EFE. Seis de junio de 2005, 11:49 hora local. La euforia se desata en Trafalgar Square cuando el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge pronuncia desde Singapur la palabra mágica: ""London"". La capital británica es elegida para celebrar los juegos de 2012. Entusiasmo comprensible, ya que la ciudad no celebraba unos Juegos Olímpicos de verano desde 1948, cuando se presentó voluntaria para reanimarlos en plena depresión europea tras la II Guerra Mundial.
Una ganadora y cuatro derrotadas, al menos por el momento. El informe de la Comisión de Evaluación acertó parcialmente: Moscú y Nueva York fueron las primeras excluidas, de acuerdo con la calidad que le asignó el informe. Aunque París salía como la mejor posicionada, la vencedora fue Londres, que según la Comisión estaba al mismo nivel que Madrid.
El máximo representante de la candidatura madrilena, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, se mostraba muy satisfecho de la presentación momentos antes de las votaciones que le desbancarían: ""Teníamos muchas cosas que decir y las hemos dicho, convencidos además de que se nos ha escuchado, que se nos ha atendido"". Tras la eliminación, decepción. En todas las declaraciones de los representantes espanoles una coincidencia: Madrid presentó un gran proyecto, tiene que volver a intentarlo y será una ciudad olímpica en el futuro.
París, la gran favorita, fue la gran derrotada en la última ronda. Ya son tres candidaturas fallidas para celebrar los juegos de verano, tras 1992 (Barcelona), 2008 (Beijing) y esta última elección. Gran favorita porque, además de los medios técnicos, Francia es el alma de los Juegos Olímpicos modernos y patria del barón de Coubertain, inspirador del actual movimiento olímpico. El presidente del Comité Olímpico, Francés Henri Serandour, senaló que perder ""por tercera vez es auténticamente duro"", por lo que dijo que ""habrá que esperar algún tiempo para saber si nuestro equipo desea ser candidato para la organización de otros Juegos"".
Entre los miembros de la candidatura de Nueva York, rostros decepcionados y de abatimiento, especialmente entre los componentes del equipo que impulsaba la candidatura. Uno de los principales obstáculos que ha tenido la ciudad para ganar apoyos entre los miembros del COI ha sido la polémica sobre la construcción de un estadio olímpico, que obligó a los promotores de la candidatura a cambiar varias veces el proyecto.
Moscú, por su parte, no podrá cumplir su anhelo de mostrar al mundo el potencial de una ""nación nueva"". La proximidad de los Juegos de 1980 que organizó y las dudas sobre varios apartados del proyecto, expresadas por la Comisión de Evaluación ha podido ser determinante.
Londres 2012. La duda queda despejada. Sus defensores han apostado fuerte, quizá más en la campana mediática que en el trabajo a ras de tierra. La ciudad tendrá que construir ahora un parque olímpico completo, y esa era precisamente una de las mayores dificultades que, se suponía, Londres afrontaba en la votación.
Pero la apuesta fue fuerte cuando los arquitectos londinenses vertieron sus críticas sobre el Estadio de Francia. Aducían que no era adecuado para celebrar pruebas de atletismo, y esto encendió la polémica en Singapur. Los parisinos optaron al final por la opción más diplomática y no presentaron queja ante el COI, a pesar de que esa clase de comentarios están prohibidos.
Los juegos y la política
El espíritu competitivo anglosajón pareció pues salir a flote en esos momentos, y se impuso al tan comentado ""espíritu olímpico"". Pero este último pasó a la historia durante el mandato de Samaranch, cuando se permitió la participación de deportistas profesionales en los Juegos (hasta aquel momento sólo podían participar oficialmente atletas amateur). Y es que la organización de unos Juegos de verano, a pesar de todo lo que se diga, no está centrada en la filosofía del olimpismo, ni siquiera en la grandeza de las gestas deportivas que pueden ser recordadas durante anos o incluso décadas.
Ser la sede del máximo acontecimiento deportivo es una combinación de política, diplomacia, y sobre todo, negocio: en 2004, el comité organizador de los Juegos de Atenas recibió casi 2.100 millones de euros y cerró con un superávit de 130 millones. Los capítulos que más dinero aportaron fueron la cesión de derechos de televisión y los contratos de patrocinios. Esto sin contar el prestigio y la publicidad que supone ser el centro del mundo durante esos días por tal acontecimiento.
Por eso, no sorprende que se recurra a numerosas personalidades para apoyar las candidaturas respectivas. La Reina de Espana, dona Sofía; los primeros ministros Blair, Chirac o Rodríguez Zapatero, estrellas como Raúl, Induráin, Zidane, Beckham...son solo algunos de los que han estado en Singapur haciendo promoción.
La presencia del campeón olímpico Sebastian Coe como director de la candidatura de Londres ha podido ser también determinante a la luz del resultado, desarrollando un gran trabajo para ganar adeptos en los últimos meses. Uno de los papeles específicos que Coe asumió cuando fue elegido para la candidatura londinense consistió en emplear su influencia internacional para promover el apoyo en el extranjero y entre la comunidad deportiva.
El movimiento olímpico internacional está agradecido a Gran Bretana desde que organizó los Juegos de Londres de1948, en medio de una Europa deprimida por la posguerra. La continuidad de éstos se hubiera visto comprometida si no es por la decisión de una ciudad que se vio con la responsabilidad de asumir la organización, tras su designación para los fallidos Juegos de 1944. De esta forma se retomaban el ciclo y los valores olímpicos.
La memoria histórica puede haber tenido algún peso en el máximo órgano del olimpismo mundial a la hora de adjudicar la siguiente sede tras la ciudad de la China comunista Beijing: los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Lamenta París
tercera derrota
Los responsables de la candidatura parisiense mostraron su ""inmensa decepción"" por la ""inexplicable"" derrota ante Londres, que utilizó métodos más agresivos para que los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) la eligieran sede de los Juegos de 2012.
Nadie en la candidatura francesa senaló las causas intrínsecas del fracaso en su tercer intento en 20 anos por obtener unos Juegos Olímpicos, tras los sufridos frente a Barcelona en 1992 y a Pekín en 2008.
Pese a que en esta ocasión se han quedado a cuatro votos de la victoria, la desilusión era mayor que la que provocó hace cuatro anos la eliminación en la segunda ronda.
Esta vez la capital francesa llegó como favorita a Singapur, donde se produjo la elección, y apostó por la presencia del presidente, Jacques Chirac, el único jefe de Estado de las candidatas presente en la reunión, pero no fue suficiente.
Tras la derrota, los responsables de París insistieron en que su proyecto era el mejor de los cinco que optaban a los Juegos y atribuyeron el golpe a que Londres supo entablar mejor la batalla del ""lobbying"" y utilizó una táctica más agresiva.
En caliente, el alcalde de París, Bertrand Delanoe, confesó que la clave de la derrota podía estar en su apuesta por el juego limpio, que les impidió contraatacar a las acusaciones procedentes de Londres.
En los días finales del pulso, un miembro de la candidatura londinense sugirió que el Estadio de Francia, que hubiera sido olímpico en caso de triunfo parisiense, era ""vetusto"" y no adaptado al atletismo, un ataque al límite de las normas éticas del COI.
""zDe que se trataba, de hacer la guerra y utilizar instrumentos un poco guerreros en una competición deportiva?"", se preguntó un hundido Delanoe, que denunció las ""citas sucesivas del primer ministro británico, (Tony) Blair, y el patrón de la candidatura, Sebastian Coe"" en los días previos a la votación.
""Hay reglas éticas que en ocasiones no han sido seguidas por Londres"", afirmó con más contundencia el presidente de la Federación Francesa de Atletismo, Bernard Amsalem.
Francia ""tiene dificultades para hacer llegar sus ideas a los miembros del COI"", aseguró el ministro de Deportes, Jean-Francois Lamour, que no lamentó haber apostado hasta el final por el juego limpio.
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