"Pekín * EFE. Quedan exactamente dos anos para que den comienzo los Juegos Olímpicos de 2008 y, a primera vista, sólo dos cabos no ha sido capaz de atar Pekín: los elevados niveles de polución de la ciudad y el caótico tráfico.
A estas alturas se hace imposible no creer a pies juntillas las constantes promesas de las autoridades acerca de que todos los recintos deportivos estarán construidos a finales de 2007, con tiempo más que suficiente para que todos ellos alberguen exámenes preolímpicos.
En un país como China, donde se vive una fiebre constructora compulsiva y sobra la mano de obra barata, parece de recibo que se cumplan los plazos en la construcción de los estadios, como de hecho está sucediendo.
Y no sólo las estructuras deportivas avanzan a buen ritmo: lo mismo sucede con las líneas de metro en construcción o con la autopista que conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad, por citar algunos proyectos clave.
Así que el optimismo del Comité Organizador de Pekín 2008 (BOCOG) es notable, como demuestran las palabras de su director, Liu Qi: ""Nuestro trabajo preparatorio está progresando muy bien, según lo planeado. Las condiciones de Pekín están casi maduras para los Juegos Olímpicos"", dijo a la agencia de noticias Xinhua.
Ese ""casi"" remite casi sin quererlo, para cualquier observador atento, a las dos piedras en el zapato del BOCOG: la polución y el tráfico.
Este último acabará siendo, probablemente, un problema menor durante los Juegos, porque a las autoridades no les temblará el pulso si se ven en la necesidad de controlarlo por la vía del ""ordeno y mando"".
""Ya hemos hecho progresos en descongestionar el tráfico gracias a esfuerzos que incluyen una expansión del transporte público y la construcción de autopistas a las afueras de la ciudad"", senala Liu.
También ha ido introduciendo paulatinamente Pekín autobuses públicos ecológicos y cambiando la flota de taxis, pero también es cierto que la capital china cuenta con 1.000 nuevos vehículos a motor cada día.
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