Los Pumas van a la final

"Rolando Domínguez * CP. La justicia y el futbol muchas veces no congenian en ideas y formas, pero también se dice que el portero sin suerte no es portero, pero para la gran atajada del número 17 de los Pumas, no hubo más que decir, pues terminó con todas las aspiraciones de un Boca favorito y comenzó con el sueno más grande que ahora mantiene a unos Pumas convencidos.

La manana del sábado era el momento para que en Cana Hueca hubiera un primer finalista, ambos cuadros arribaron como de costumbre, con sus trajes más brillosos que nunca.

El encuentro inició, y fue en una descolgada de Boca al minuto 13, cuando un disparo fuera del área intentó penetrar en las redes de ""los pequenos universitarios"", el guardameta la rechazó y Boca adelantó con un remate contundente de José Alfaro para dar el 1-0.

Los Pumas, dirigidos por Julio Farrera, no desistieron en su intento por dar el paso importante, y Boca también repetía la intención de volver a lastimar la herida de los ""felinos tuxtlecos"". Al minuto 25 del tiempo corrido, en la llegada más amenazante de auriazules, por el costado derecho del área de Boca, salió un disparo cruzado de Uber Sol, mismo que el portero trató de bloquear, pero el esférico dio un bote inesperado al lance y finalmente encontró el fondo de la red.

Para el tiempo consecutivo, las llegadas fueron demeritadas, existiendo una iniciativa más remarcada por parte de Boca Juniors, pero nada logró cambiar los cartones. Fue así como el árbitro central decretó el final del juego y dio indicaciones para alistar a los artilleros de la fase de penales.

La suerte o la técnica flanqueaba las esperanzas de los cuadros, y el momento de pararse en el manchón por fin llegó.

Y fue cuando los Pumas abrieron la sesión con un disparo de Diego Gómez, que encontró su nido; posteriormente Boca hizo lo mismo con su número 10, José Coello. Transcurrieron los intentos y nadie era capaz de fallar, pero la hora del quinto y último tiro nombró a Humberto Guízar de los Pumas, que cobró sin pensar, exactamente a un costado y con la fuerza necesaria para no ser alcanzado por la mano del arquero. La diferencia emergió cuando Fidel Herrera, camiseta 17 de la zaga de Boca, acomodó la pelota, anunció su dirección justo al lance de Jonathan Chiu, que atajó el viaje del esférico como en ningún disparo anterior.

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