Los silbantes están en peligro

Juan Carlos Guillén * CP. Parece que las agresiones a los árbitros no van a parar, luego de lo sucedido el fin de semana en el campo uno de Caña Hueca. El central José Armando Olivar Clemente fue atacado por seudofutbolistas, quienes le provocaron serias heridas en el rostro.

La Liga Empresarial de Futbol, dirigida por Carlos Sánchez, ya tomó cartas en el asunto y, de entrada, los jugadores agresores Edson Natarén y Felipe González fueron expulsados por un año de la Liga, aunque parece que el castigo poco les importa, ya que la forma en que agredieron al silbante prende los focos rojos para las demás ligas amateurs de la capital chiapaneca y sus alrededores.

No será la última ocasión en que se escuche, de manera lamentable, este tipo de situaciones que minan al Futbol amateur. Los silbantes no tienen garantías de seguridad, ya que no cargan con guardaespaldas, y en muchas ocasiones corren con la desventaja de que son varios los agresores que buscan dañar al árbitro.

Hoy le tocó a la Liga Empresarial, pero mañana puede ser la Liga Municipal, la Independiente, etcétera, que deben endurecer los castigos. Es cierto que los equipos no tienen la culpa, y son pocos los seudojugadores que comienzan a mostrar el mal comportamiento, pero éste crece como un cáncer, sin que las autoridades puedan hacer algo al respecto.

Hace varios años, algunas de la ligas manejaban que el jugador o jugadores que agredieran a un árbitro recibirían castigo de parte de las autoridades, lo que en su momento funcionó, pero hoy parece quedar en el olvido, y el riesgo es para los silbantes, quienes en ocasiones tienen temor de pitar los juegos.