Mark tiene buena compañía

"Foxborough * Agencias. Humilde y sencillo. Andaba con un suéter azul de los Titans, la primera reencarnación de los New York Jets en los años '60, indumentaria que se le ha visto vestir anteriormente en el campo del Nuevo Meadowlands, quizás para buena suerte.

El jugador saluda con un abrazo y procede a presentar a su hijo mayor, Nick Jr. Habla un poco de sus expectativas y se limita a decir que se siente confiado y emocionado. Hacía mucho frío, las ráfagas de viento helado pronosticaban que los pateadores tendrían una complicada tarea en el estadio Gillette, lo que probó ser cierto.

Pero de seguro no pasaría frío sentado en la suite junto al dueño del equipo, Woody Johnson, quien estaba muy cerca. Sin embargo, Nick Sánchez, el padre de Mark Sánchez, nunca se sienta en las suites lujosas. ""Busco un asiento en las gradas en la parte más alta del estadio, entre la gente, y veo los partidos solo"", señala.

Prefiere el anonimato como espectador, como lo hizo gran parte de la temporada en New Jersey, y ese domingo en Foxboro no iba a ser la excepción. ""Ajusto mi calendario de trabajo en la estación de bomberos y viajo adonde sea necesario. Así lo hago siempre"", confesó.



La familia lo apoya

Al comentarle que de visitante quizás casi nadie lo reconocería, pero en la nueva casa de los Jets y de los Giants seguramente le había sido muy difícil permanecer incógnito, respondió que muy pocas veces había sido reconocido.

Entretanto, su ex esposa, Olga, junto a amigos y familiares, sonreía y aplaudía efusivamente a su hijo Nick y a los Jets mientras ingresaban al campo de juego.

A pesar de la actitud positiva de los padres de Mark Sánchez y de todos los fans de ""Gang Green"", las estadísticas decían claramente que los Patriots eran los favoritos.

El mariscal mexicoamericano no había anotado un solo touchdown en su última visita a Foxboro. El lunes, 6 de diciembre, los Jets se marcharon cabizbajos tras una paliza 45-3 a manos de Tom Brady y los Patriots, nada menos que durante Monday Night Football, ante los ojos de toda la nación.

New England había terminado la temporada regular como campeón de la AFC Este, por novena ocasión en diez campañas, y llegó al enfrentamiento Divisional con una intachable marca de 3-0 en duelos de playoffs en el Gillette.

El choque tuvo como preámbulo múltiples comentarios negativos de ambas partes, ante lo que Mark Sánchez siempre se mantuvo ecuánime, cualidad que seguro aprendió de su padre.

Con esa ecuanimidad y confianza en que podrían lograr lo que muchos tildaron de imposible, ""David"" dominó a ""Goliat"". ""Traté a los Patriots con mucho respeto toda la semana, por lo menos yo lo hice así"", comentó Sánchez al finalizar el partido. ""Sabía que tenía que jugar un partido inteligente y no dejarme llevar por esos comentarios de que nunca podría ganar aquí, y ésa fue mi inspiración"".

Sánchez amplió sus comentarios sobre esa confianza y espíritu competitivo esta semana, en las prácticas de los Jets, que enfrentarán a los Steelers en Pittsburgh el domingo, por el codiciado boleto al Super Bowl XLV.

""Mis padres me enseñaron desde niño a tener ese espíritu competitivo y a ser líder. Mi padre es bombero y ser mariscal tiene cualidades similares. Dependes de tu equipo. En su caso, su vida depende de sus compañeros. Y aunque mi caso no es de vida o muerte, los triunfos y derrotas sólo pueden ser producto del trabajo en equipo"", añadió.

Fue ese trabajo en equipo lo que marcó la diferencia para Sánchez y los Jets, que se marcharon del Gillete con un triunfo 28-21, mucho más dominante de lo demostrado por el marcador final. Al finalizar el partido de su hijo, lejos de las luces y los periodistas, Nick se quedó parado en una esquina. A los pocos minutos apareció Mark y el primer abrazo de felicitación fue de su padre.

Al preguntar si se podía plasmar el emotivo momento en una foto, por supuesto, Nick Sánchez respondió: ""Ahora no, por favor"". Posteriormente, el Sr. Sánchez simplemente se despidió diciendo: ""Nos vemos en Pittsburgh"".

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