"Estados Unidos * Agencias. Charlie Peña simplemente trataba de dormir un poco. Él ya había pasado varios días en quimioterapia y tenía varias agujas enviando sangre a su cuerpo. El adormecimiento comenzaba a aparecer luego de una variedad de pastillas requeridas para regular su cuerpo de apenas 13 años mientras superaba un trasplante de médula ósea.
Finalmente, la enfermera salió de la habitación, un partido de béisbol apareció en la televisión, y Charlie se aprestaba a dormirse en su cama de hospital.
Pero el teléfono tenía otros planes, y Charlie no podría dormirse demasiado pronto después de esta llamada.
""Hola coach Charlie, ¿cómo estás?"", dijo la voz al otro lado del cable. ""Soy Donovan McNabb"".
Charlie Peña nació con anemia falciforme. Mientras iba creciendo, él se perdió algunas de las ""cosas normales"" que experimentaron sus pares: jugar deportes, ir a la piscina, tener una dieta normal. La mayor parte de la infancia de Charlie se fue dando en el hospital.
Pero Charlie, que hoy es un muy saludable graduado de escuela secundaria, también tenía mucho de su lado. Una voluntad indomable, una familia que lo cuidaba, un hermano menor que tenía un mapa genético perfecto y un gran grupo de apoyo más comúnmente conocido como los Philadelphia Eagles.
En 2006, un año antes de su trasplante de médula ósea, Charlie fue seleccionado para aparecer en la serie de SportsCenter de ESPN titulada ""My Wish"" (Mi deseo). Se presentó un video para Charlie, en el cual el entrenador de los Philadelphia Eagles, Andy Reid, lo contrataba como entrenador del equipo durante un día. El deseo de Charlie se hacía realidad.
A comienzos de junio, el entrenador Charlie Peña fue recibido en el minicampamento de los Eagles. Él tuvo una conversación estratégica con Reid e interactuó con los jugadores, incluyendo a su héroe Donovan McNabb.
Charlie incluso armó una jugada (22-Z-IN), que llevó a un pase completo de McNabb.
""Creo que ese día superó todas las otras cosas en su vida hasta ese momento en particular"", dijo la madre de Charlie, Yvonne Mercado-Peña. ""Y ese deseo, crease o no, le dio algo. No puedo decir que fuese confianza, porque él siempre la tuvo. Pero le dio algún tipo de ventaja psicológica. Después de ese deseo él estuvo fuera del hospital durante casi cuatro meses"".
Para alguien que rara vez había pasado un solo mes fuera del hospital, cuatro meses parecían una eternidad. ""Yo pensaba 'esto es una locura, quizás ellos me han curado o algo así'"", dijo Charlie. ""Fue una experiencia que me cambió la vida"".
La experiencia no había terminado. En la siguiente temporada de fútbol americano, la familia Peña fue invitada a un partido de la serie ""Monday Night Football"" en el Lincoln Financial Field. Durante el partido, McNabb encontró a Charlie en la primera fila y le regaló el balón del partido.
Cuando se agotó el tiempo y los Eagles ganaron, Charlie entró al vestuario con el equipo mientras su familia esperaba afuera.
""Él entró con McNabb"", recordó Yvonne. ""McNabb todavía tenía su ropa de juego puesta, y él entró junto a McNabb. Una persona realmente se me acercó y me preguntó '¿ese es el hijo de McNabb?'. Yo le dije 'no, ¡ese es mi hijo!' y ellos dijeron 'él lo tiene bien abrazado'. Y yo dije 'sí, es una carga preciosa'"".
A pesar de que el deseo de Charlie demoró su enfermedad durante un tiempo, no terminó por liquidarla. En abril del 2007, luego de otro paso por el hospital, los médicos le dijeron a la familia que él necesitaría un trasplante de médula ósea.
Había una posibilidad de que el trasplante lo matara, pero sin él, la enfermedad seguramente lo liquidaría. Charlie no se inmutó.
""En ese punto yo ya estaba acostumbrado"", dijo Charlie. ""Ya me habían dicho antes que yo podría morir. Eso era otro desafío. Fue como otra bola curva. Yo ya estaba listo para batear esa bola fuera del estadio"".
El trasplante no mató a Charlie, pero estuvo cerca. Aún a pesar de que su hermano menor Kyle era un donante perfecto, Charlie desarrolló un síndrome de rechazo, que es una condición en la cual el cuerpo inicialmente rechaza el trasplante. Él se hizo diabético. Él desarrolló una infección séptica en su sangre y casi se muere. Necesitó un tubo de alimentación interna. Fue puesto en aislamiento. Dos veces fue puesto en terapia intensiva.
""Justo antes de entrar a la cirugía para que le inserten las agujas, le dije que íbamos a pasar por el infierno, pero que sobreviviríamos en el otro lado"", dijo Yvonne. ""Y él hizo lo que tenía que hacer y salió sonriendo"".
Charlie recuerda el trasplante y la cirugía subsiguiente como una experiencia horrible. Pero hubo un momento brillante durante el procedimiento: una llamada inesperada de su ídolo.
""No sé ni siquiera lo que pensé en ese momento"", recuerda Charlie. ""Me quedé congelado. Y luego la máquina comenzó a dar señales porque mi presión sanguínea se disparó. McNabb me estaba hablando porque pensó que yo era un poco tímido. Y cuando finalmente respondí estaba llorando como loco"".
""Él dijo 'sigue adelante, ya vas a ganar'. Y luego mi enfermera entró corriendo a la sala"".
Yvonne también lloraba mientras oía a su hijo hablar con McNabb. ""Él estaba extasiado"", dijo ella. ""Durante el resto del día no creo que hubiese importado si él se trababa o si medicina hacía o no efecto. Él había recibido una llamada de su equipo"".
En todos los aspectos, Charlie Peña es hoy un chico normal de 17 años. A él le gusta estar con sus amigos, ir al parque, escuchar música. Él juega en el equipo de básquet y trabaja ocasionalmente como disc jockey. Usa ortodoncia y hace preocupar a su madre cuando no hace la tarea.
Charlie se enrolará en el City College of New York, cercano a su casa, el próximo año, y planea transferirse al campus de SUNY en su segundo año (Yvonne dice que Charlie sabe que necesita un año más antes de estar listo para irse solo). Él todavía no ha decidido su carrera.
Pero Charlie no está pensando demasiado lejos en su futuro. Él está demasiado ocupado pasándolo mejor que nunca.
""En estos días siento que puedo hacer lo que quiera"", dijo Charlie. ""Me siento tan bien que el otro día estaba lloviendo y yo no tenía paraguas, y mi mamá trataba de lograr que yo entrara a la casa y yo le decía 'mamá, déjame tranquilo. Estoy inmune. Esta lluvia no me hará nada'.
""Tengo esta nueva arrogancia, esta nueva confianza suprema. Estoy bien ahora, estoy mejor. Es como si pensara 'traten de detenerme. No van a poder por más que lo intenten'"".
"











