"Yvette Constantino * CP. El día domingo 2 de abril se llevó a cabo en Comitán una corrida de toros en la que se lidiaron cuatro ejemplares faltos de casta de la ganadería de Monteverde, para los matadores Manolo Mejía y Michel Lagravere; y un becerro para Michelito, el ""Nino Torero"", que con ocho anos de edad es todo un grande en el arte taurino, y puso de manifiesto su entrega, valor, y sobre todo la convicción de que quiere ser torero como su padre -el matador Michel Lagravere-.
De regreso
Minutos antes de partir plaza, el matador Manolo Mejía se mostraba tranquilo y satisfecho de volver a torear en la ciudad de las flores: ""Me siento muy contento de estar nuevamente aquí en esta plaza, después de cinco anos que no había tenido la oportunidad de volver"".
Mientras tanto, Michelito, como todo un grande, se concentraba en su oficio y no quiso hablar hasta después de la corrida, y corrió a refugiarse a los brazos de su padre, el matador Michel Lagravere, quien dijo sentirse nervioso no tanto por él sino por su pequeno hijo Michel.
Una vez iniciada la corrida, Manolo Mejía lidió con un ejemplar falto de raza, que acudía al toque de la muleta. Entró a matar con decisión dejando una estocada entera que le valió cortar dos orejas. Con su segundo toro, poco pudo hacer ante un ejemplar con condiciones adversas para la lidia. Pero el torero, tan entregado como siempre, le sacó pases de donde no los tenía. De no haber pinchado en una ocasión, la afición aun así le habría premiado su disposición. Sin embargo, el matador se fue con un buen sabor de boca: ""Muy contento porque pude cortar las orejas en esta reaparición y porque la gente se entregó otra vez conmigo y es una constante que me está dando mucha motivación para mi desempeno en el ruedo"".
Michel Lagravere lidió en primer lugar con un toro débil, que lejos de embestir, nada más pasaba por la muleta pero el matador francés en todo momento estuvo voluntarioso y después de un pinchazo y una estocada entera la afición lo premió con una oreja. A su segundo toro, un ejemplar complicado, Lagravere lo pasaportó luego de un pinchazo y una estocada caída. Sin duda alguna el matador francés también se fue satisfecho de la plaza de toros ""San Sebastián"", reconociendo la disposición que mostró la afición: ""La gente muy linda, y todo muy bien, gracias a Dios"", comentó.
Pero el momento esperado llegó. Todos los aficionados tenían la curiosidad de ver lo que Michelito era capaz de hacer en el ruedo, y sorprendió a propios y a extranos porque torea como todo un grande; tanto, que le cortó el rabo al becerro y la afición pudo comprobar lo que con tanto orgullo afirma su padre: ""Es un torero grande en miniatura"". Y después de firmar autógrafos y recibir el reconocimiento de sus admiradores, Michelito dijo sentirse: ""Contento de haber estado acá en Comitán, Chiapas... Muchas gracias por venir a verme y la próxima vez vengan también"".
"











