Ni el sabor de la carne asada, el cabrito o la cerveza para calmar el calor que baja de las montañas de Nuevo León se comparan con el sabor de ganarse el boleto a una final de la Liga MX en un clásico. El clásico regio.
Y si es de visita… mejor
Tigres dio la sorpresa, mostró resiliencia, paciencia y garra para asaltar la casa de un superlíder gris y sin ideas.
Los “felinos” se llevaron la serie del orgullo y estarán en una final de la Liga MX después de cuatro años, la 13 en su historia y quizá a la que menos esperaban llegar, después de todo lo vivido en el torneo regular.
La tensión generada por lo que estaba en juego derivó en un primer tiempo sin sabor. Tigres respetó al Monterrey y los locales no mostraron apuro en atacar, como es su estilo.
Fuera de un cabezazo de Germán Berterame al minuto 15, no hubo tiros a portería en los primeros 45 minutos del juego, que se tornaba aburrido.
El equipo de Robert Dante Siboldi se adueñó de la posesión y buscó hacer daño a través de Jesús Ángel Garza por el costado derecho; sin embargo, la defensa menos goleada en la Liguilla desvió toda señal de peligro en el área de Esteban Andrada.
El complemento
Ya en la segunda parte, los Tigres encontraron su premio en la búsqueda incesante del gol, en minutos llenos de dramatismo.
Primero anotó Rayados por medio de un gol de Héctor Moreno, pero que fue anulado por el VAR, y después vino la sorpresa, la gran figura auriazul de la fase final: Sebastián Córdova (79’), quien convirtió de cabeza para enmudecer un “Gigante de Acero” repleto y darle el 1-0 a los de San Nicolás, suficiente para estar en otra final.