Juan Carlos Guillén * CP. El Softbol de Tuxtla Gutiérrez esperó hasta el 2012 para conocer a un bicampeón en la figura de la novena de Motorama de Nica y después Motorama de CTM, dicha escuadra dirigida por Mario Hernández.
La Liga Municipal de Softbol conoció al también Ccampeón de Segunda Fuerza, Rovisan II, que regresó al primer plano después de varias temporadas de media tabla hacia abajo.
El primer semestre del año fue para conocer a los equipos que posteriormente se convirtieron en protagonistas. Motorama no tuvo el avasallador torneo que esperaba, pero se mantuvo en la lucha por la cima de Primera Fuerza contra escuadras como Pistones de Aexa, Rovisan, Reales y Cemex-Tolteca; esta última probó la eliminación al acumular varios juegos default, y a partir de ahí el torneo perdió un poco de emoción.
A lo largo de varias jornadas, Reales fue la única escuadra que dio pelea en el liderato a Motorama, a tal grado que fue la única que vencer en dos ocasiones a los bicampeones.
Para gusto de muchos, Reales y Motorama alcanzaron la gran final, sin ningún problema, porque Rovisan y Pistones de Aexa solo ambientaron por momentos el campeonato.
Ya en la final, Reales debutó con una victoria que daba para pensar en un nuevo campeón, pero no contaban con la reacción espectacular de Motorama, que venció con sendas blanqueadas para dejar de manifiesto su dominio en Primera Fuerza y con ello convertirse en Bicampeón, algo que pocos habían conseguido hasta el momento, como los desaparecidos Jaguares Dinastía Morales y Alsol.
Las emociones no pararon ahí, porque semanas después, antes de concluir el año, se dio la coronación de la novena de Rovisan II, un equipo plagado de jóvenes que venció a la experiencia de Cardenales, que no pudieron cerrar el año como esperaban, y más cuando a lo largo de la temporada consiguieron resultados asombrosos que los llevaron a calificar.











