"Alemania * EFE. La segunda sede en importancia es Munich, 584 kilómetros al sur de Berlín, al otro extremo del país. Además del partido inaugural, el 9 de junio, albergará otros cinco encuentros: tres de primera ronda, uno de cuartos y otro de semifinales.
Aunque en principio se barajó la idea de remodelar el emblemático pero, para muchos, obsoleto estadio ""Olímpico"", finalmente se optó, previa consulta popular no exenta de polémica (el sí obtuvo el 66%), por construir un nuevo complejo en Fröttmaning, al norte de la ciudad.
El resultado es el Allianz Arena, ultramoderno estadio -recuerda a un gigantesco neumático hinchado- inaugurado en mayo de 2005 tras una inversión de más de 280 millones de euros (más de 338,7 millones de dólares).
De esa cifra (la mayor del Mundial en lo relativo a infraestructuras deportivas), un tercio -90 millones de euros- corrió a cargo de la multinacional Allianz, que mantendrá los derechos sobre el nombre del coliseo hasta el 2021, aunque no podrá ejercitarlos durante el campeonato: esos días, el complejo se llamará ""Estadio de la Copa Mundial de la FIFA de Munich"", al no estar la citada aseguradora entre los patrocinadores del evento.
""He visto casi todos los estadios del mundo, pero ninguno tan bonito como éste"", ha dictaminado Franz Beckenbauer, ""Kaiser"" del Futbol alemán e ídolo muniqués, jefe del comité organizador del Mundial y fervoroso defensor del nuevo estadio que tiene 66.000 localidades, todas cubiertas, y una particularidad: su curvilínea fachada, con una coraza transparente que actúa como superficie de proyección y envuelve al estadio en un calidoscopio de colores.
El Allianz Arena cambia su aspecto exterior en función del equipo local que juega en ese momento: rojo, si es el Bayern de Munich (coloso del Futbol continental, ganador de dieciocho bundesligas y tetracampeón europeo), y azul, cuando lo hace el más modesto Munich 1860.
Acostada frente a la impresionante estampa de los Alpes, la capital del rico Estado de Baviera y tercera mayor ciudad de Alemania (1,2 millones de habitantes) es, no quepa duda, un buen lugar para vivir y visitar.
Inamovible número uno del citado ránking de ""WirtschaftsWoche"", además de un centro económico y tecnológico puntero -sede de multinacionales como BMW y Siemens- es el principal destino turístico del país, merced a sus tres atributos más famosos: la característica vitalidad muniquesa (la ""gemütlichkeit"", que dicen los bávaros), las salchichas ""wurst"" y ese delirio etílico que es el Oktoberfest, la gran bacanal que cada ano, a finales de septiembre, congrega a una multitud (6,1 millones de visitantes, en su última edición) para atiborrarse de cerveza y carne de buey durante 17 días.
Si bien esa postal es fiel a la realidad -en el país de la cerveza, Munich es la capital; tiene una facultad universitaria dedicada a su estudio- ""Die Welstadt mit Hertz"", la ciudad cosmopolita con corazón, como la llaman sus habitantes, tiene también su vertiente culta y refinada.
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