Nace Escaramuza en México

"Iván Agüero * CP. La Charrería ha roto fronteras; de hecho, en algunos otros países se encuentran antecedentes de mujeres a caballo. En esta ocasión, Cuarto Poder te trae la segunda entrega del reportaje de las Escaramuzas.

En cuanto a grupos ecuestres mexicanos, se han encontrado referencias de un cuadro de ocho ""Mexican Senoritas"" que participaban en las giras del ""He al y and Bigalow Company's Medicine Show"", que producía el Pawnee Bill Will West Show en el ano de 1887, en el que realizaban peligrosos y arriesgados movimientos a caballo. En un cartelón de la época se puede apreciar al grupo femenino montando -de lado-, vestidas de Adelitas, con sombreros jaranos, en fila india y brincando unas pacas.



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En 1890, Pawnee Bill presentó otro espectáculo al que invitó a varios mexicanos que presentaban una carrera parejera a caballo. A pie ejecutaban un ""bailable a caballo"" (Mexican Contradance) formado por varias parejas; también los acompanaba un lazador llamado José Barrera y una banda de doce músicos.

El primer caso nos habla de un grupo femenino que puede ser considerado como el precursor de las Escaramuzas, y el segundo, iniciador del Carrusel Charro integrado anos después, específicamente en 1953, por ninos y ninas de la Asociación Nacional de Charros.

La actividad de los grupos antes citados y de la Charrería en general se vio interrumpida durante los anos que duró la Revolución Mexicana, para después renacer con mayor brío y algunas modificaciones.

Se forman asociaciones estableciéndose en varios estados de la República Mexicana; en sus actividades participaban los socios que provenían de las haciendas ganaderas que se habían refugiado en las grandes ciudades durante la contienda bélica, así como charros de nuevo cuno que trataban de aprender cómo ejecutar las faenas vaquerizas contratando a charros profesionales para ello.

Se empezaron a impartir clases a las que asistían desde los pequenos vástagos. En tanto, las damas, fuera de algunos grupos como los de San Luis Potosí, Guadalajara y Morelia, se abstenían de asistir a los ranchos charros, por el ambiente tan bravío posrevolucionario que existía.

La Asociación Nacional de Charros trató de vencer esta situación al nombrar en el ano de 1925 a su ""Primera Reina y Capitana"", la senorita Ana María Gabucio y Sánchez Mármol, estableciendo, además, la primera Escuela Charra, al mando de Rodolfo Rodríguez.

Anos más tarde, bajo el patrocinio de la Metropolitana, se funda la Asociación Metropolitana de Chinas, en 1933, integrada por las esposas, hermanas e hijas de los mismos socios, que también ayudaron en todas las actividades a sus esposos y padres, estableciendo otra escuela de equitación charra al mando del entonces capitán José Ignacio Lepe. Éste fundó el grupo de Damas Charras del Círculo de Amigos Charros de Villa Obregón (San Ángel), que se presentaba, junto con los charros, en festivales y desfiles.

Una crónica de la época relata que se presentaban: ""Muy bien montadas, elegante y vistosamente ataviadas como charras. Ejecutaban algunos ejercicios al paso, al trote y al galope"". Algo parecido a lo que anos antes había organizado Lepe con los charros ""Guardabosque"" del Escuadrón Montado de la Policía del Distrito Federal.

Los antecedentes inmediatos de las actuales Escaramuzas Charras, que ejecutan sus movimientos siempre a galope y por lo regular vestidas de Adelitas, habían echado raíces junto con otros factores indispensables para su surgimiento. Nada aparece en forma espontánea, siempre es indispensable una evolución y el momento propicio para ello.

Varias mujeres comenzaron a mover los caballos montadas a mujeriegas, tan bien o mejor que los hombres. En el grupo de San Ángel había un ramillete de amazonas entre las que figuraban Alicia Sarmienta y Lily Romero, quienes se daban el ""quién vive"" en tan arriesgada ejecución contra Edith Calcáneo y Lupita Monroy, rivalizando con la representante de la Nacional, la gentil Malena Lucio.

Sin embargo, a pesar de estos ejemplos de pundonor, vergüenza, habilidad, gracia, belleza y senorío, los charros siempre se oponían a que las mujeres compitieran en charreadas formales. Pero no pudieron impedir su participación cada vez más mayor en el medio charro, que aunado al creciente número de ninos y ninas que iban a practicar a la escuela charra, crearon las condiciones propicias para el gran cambio que tuvieron las asociaciones en su estructura y la Charrería en general, a la que en forma definitiva se integraría y participaría toda la familia. (Información proporcionada por la Federación Mexicana de Charrería).

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