Con un “ace”, el tenista alemán Dustin Brown coronó la victoria de su vida, sobre el español Rafael Nadal, en la Cancha Central del All England Club por parciales de 7-5, 3-6, 6-4 y 6-4, en duelo de la segunda ronda de Wimbledon.
Así pues, por cuarta edición consecutiva, el exnúmero uno del mundo sucumbió en este torneo a manos de un jugador fuera del Top 100, al tiempo que Brown festejó su pase a tercera vuelta tal como en 2013, su mejor resultado en cualquier evento de Grand Slam.
Nuevo revés en la carrera del balear, quien reinó en la Catedral en 2008 y 2010 y protagonizó cinco finales seguidas, sólo interrumpidas por la lesión que lo marginó en 2009; después de eso, todo ha sido decepción para el mallorquín, que no ha podido reencontrar su nivel luego de sus lesiones en las rodillas y muñeca.
La ruptura con la hierba sagrada comenzó en 2012, sorprendido por el checo Lukas Rosol (100) en segunda fase, al año siguiente el belga Steve Darcis (135) le pegó en pleno debut, la temporada pasada fue el australiano Nick Kyrgios (144) el que lo echó en octavos y ahora se suma la caída de este jueves ante el 102 del orbe.
Dos horas y 34 minutos duró el calvario del oriundo de Manacor, que jamás se vio cómodo en la pista, con todo y que logró el primer quiebre del día para colocarse 2-1 en la manga inicial.
Pero Brown, proveniente de la “qualy” pero con un temple digno de un veterano, sacó de quicio a “Rafa” de la mano de sus 58 tiros ganadores y del recuerdo latente de que en su único choque previo, en Halle 2014, él lo exhibió para salir airoso.
El germano ya tenía en mente la fórmula que le dio resultado en aquel entonces y conforme engarzaba sus aciertos, se fue ganando al respetable, que lo respaldó incluso cuando el zurdo emparejó los cartones y amenazaba con una reacción épica como en sus mejores tiempos.
Después de los dos rompimientos que lo llevaron a adjudicarse el segundo set, Nadal fue anulado por su adversario.












