Ian, Jorge, y Alex, son cuatro de los más de 20 niños que Juan Carlos Velázquez Paz, mejor conocido en el ambiente de la lucha libre como “Charly Galán” está entrenando desde hace más de tres meses, en un lugar que comenzó como un sueño, pero que ahora poco a poco se va haciendo realidad, un gimnasio donde los niños pueden ir sin pagar un solo peso.
Dice un parte del evangelio: “recibieron gratis, den gratis” y es lo que precisamente está haciendo el gladiador, ya que hace más de 35 años él vivió algo similar.
Comenzó a llegar a un gimnasio donde entrenaban karate y fue ahí donde comenzó su pasión por el deporte, sin embargo, no tener dinero para poder practicarlo se lo impidió por un tiempo.
Fue hasta después de varias semanas que el entrenador lo invitó y a sus nueve años su historia cambió. Fueron casi cinco años bajo la tutela de su sensei, quien lo motivó para hacer bien las cosas y ahora agradece ese apoyo y la manera que lo hace es enseñar un deporte y como lo hicieron con él, sin cobrar un solo peso.
Una superficie de 90 metros cuadrados, donde la mitad es piso de tierra y con techo de lámina, mientras que la otra mitad no tiene techo y por lo consiguiente el zacate crece, ahí es donde todos los días, a partir de las cuatro de la tarde comienzan a llegar los niños.
Jorge y Alex, de 13 años, estudiantes del primer grado de secundaria en la Valentín Gomez Farías, mientras que Ian, el más pequeño de la clase ese día, estudiante del quinto año en la primaria Rosario Castellanos.
Pasión
Dicen que cuando algo te apasiona no importa el lugar para hacerlo y eso lo transmite a la perfección Charly Galán.
“Es por el amor que le tengo a este deporte y que practico de años, ahora Dios me da la oportunidad después del accidente que tuve y de eso nace este proyecto de ayudar a la niñez.
“Porque en este tiempo hay muchos padres que dejan en el abandono a sus hijos y son niños que en dado momento se pierden por malas influencias de otros compañeros, de ahí nace poner este gimnasio, inculcarles un deporte y el día de mañana ellos lleven una mentalidad sana”, dijo.
Haciendo un paréntesis en la situación que vivió, las deudas fueron lo que metieron a Carlos Velázquez en situaciones incómodas, en donde estuvo a punto de perder la vida, sin embargo, hoy tiene una segunda oportunidad y sabe que no debe desaprovecharla.
Don Charly, como lo conocen sus vecinos de la colonia Jardines del Pedregal, sólo pide el apoyo de las autoridades, especialmente del gobernador del estado, Manuel Velasco Coello, a quien el considera su amigo, porque lo ha acompañado desde hace mucho tiempo y dice seguir su ejemplo de fomentar el deporte.
Carlos sabe que encontrará una respuesta positiva para apoyar a los niños e incluso piensa que el mandatario pueda estar ahí inaugurando formalmente el gimnasio.
El inicio
Con cuatro meses de comenzar el proyecto, son un total de 23 los niños que están entrenando en estos momentos, muchos de ellos no han ido nunca a una función de lucha libre, menos han estado cerca de un otros luchadores profesionales, pero si tienen bien presente que su ejemplo o ídolo a seguir es Rey Misterio Jr.
Es por eso que Charly Galán no sólo entrena fisicamente a los niños, sino también los motiva a buscar ser alguien en la vida.
“Yo les hablo que vayan a la escuela, tengan responsabilidades en la casa y posteriormente vengan a entrenar, puedo ver en ellos que tienen un futuro, siempre y cuando tengan la disciplina, tanto aquí como en la escuela y un día en el futuro agradezcan a Dios esta oportunidad”.
También hay otra cosa, “en todo gimnasio hay que pagar, ellos son niños de bajos recursos, de ahí me nace apoyarlos, dandole mi tiempo y mi conocimiento que he tenido en cuanto a lucha libre se refiere, que son 30 años, todo esto sin cobrarles un solo peso”.
Lo que ha tenido cuidado es hacerles ver que lucha libre no es un juego. “Este es un deporte serio, por eso estoy cerca con ellos, son obedientes y para el corto tiempo que que tenemos entrenando son muy disciplinados, eso se facilita más rápido para trabajar y ver resultados”, dijo.
Entrenamiento
Desde nuestra llegada a las instalaciones para hacer la entrevista han pasado dos horas y en todo este tiempo Ian, Jorge, y Alex ha dejado de sonreír, porque al ser niños, todo lo que hacen es diversión. Cuando el entrenamiento termina se van como vinieron, sin maleta o mochila, caminando sobre la estrecha calle de terracería y uno a uno van llegando a su casa, esperando con ansias el entrenamiento del siguiente día, que haga que se olviden por un momento de los problemas o carencias que hay en casa.












