Noche de goles en la selva

Noche de goles en la selva

El jaguar regresa a su cueva para tener un nuevo duelo, ahora dentro de certamen de liga, con eso, sus aficionados comenzaron a darse cita el recinto ubicado al lado norte-oriente de la ciudad coneja para apoyar a los felinos como cada noche de sábado, de cada 15 días.

Con un estadio a mitad de su capacidad, de los cuales 30 personas, eran de monarcas, el duelo inicio tanto en el césped como en el tribuna, cada uno a jugando su partido, los de la cancha con el balón buscando el gol, y los aficionados con encomienda de apoyar a los suyas durante 90 minutos.

En los locales, las gradas fueron ocupadas por niños, padres de familia, el siempre fiel “picapiedra”, que partido a partido alienta a los felinos, y no pudieron faltar los cantantes del norte, los “convictos” y “la fusión” ingresaron entre ruidos de trompetas, tambores y una tonada, por parte de la segunda de ellas, que iba al ritmo de, “nunca hicimos amistades, nunca las vamos a hacer”.

Y es canto no era más que para ellos, la rivalidad que existe entre las mismas porras de jaguares traslada una rivalidad diferente a las tribunas, su pleito quedó atrás cuando los pocos aficionados de morelia gritaron gol, el cual lo provocó Pablo Velázquez, tras esto hubo silencio con el cual se pudo oír claramente a la voz oficial de estadio anunciando el anotador del gol.

Ese momento de tranquilidad se vio interrumpido por el gol de Jaguares, el cual fue gritado por toda su afición, incluyendo a uno que otro personal de seguridad, esto trajo un nuevo partido, uno en el que las dos porras se olvidaron de su enemistad y aunque sea por un momento, alentaron juntos.

Avilés Hurtado fue el provocador de una euforia total en la afición local, dos goles de él, dieron el triunfo al Jaguar y una serie de gritos que iban de un lado a otro del estadio, y que desembocaba en una felicidad total, y no era para más, su equipo ganaba después de perder.

La mejor parte del partido, fue cuando silbante decretó el final del encuentro y con eso se escucharon gritos más fuertes que los del gol, la victoria estaba consumada, Jaguares ganaba en casa y su afición abandonó las gradas del inmueble con la satisfacción de hizo bien trabajo, el de apoyar a los suyos en cada partido y juntos salir vencedores.