N oche de pesadilla. Nuevamente México cae 3-0 frente a Estados Unidos en la semifinal de la Liga de Naciones de la Concacaf, en un encuentro que fue dominado totalmente por el cuadro de las barras y las estrellas.
Este será uno de los peores encuentros disputados por la Selección Nacional, no solo por la goliza que recibió, también por las cuatro expulsiones del encuentro y los cinco gritos homofóbicos que se escucharon y que obligaron a la suspensión momentánea del partido que, para ese momento, ya estaba fuera de control y lleno de frustración de los jugadores mexicanos y de la afición azteca.
Desde muy temprano, los dirigidos por B. J. Callaghan se adueñaron del balón y comenzaron a tener llegadas importantes al arco defendido por Memo Ochoa.
Christian Pulisic comenzó a dar muestra de la superioridad física cuando en dos ocasiones les ganó la carrera a los defensas mexicanos y, si no fuera porque él mismo voló el esférico, el equipo local hubiera abierto el marcador cerca del minuto 25.
A partir de ese momento el Tricolor se vio desubicado, tratando de defender el marco ante los constantes ataques del cuadro norteamericano y con ello comenzó el desfile de desaciertos por parte de los jugadores mexicanos.
El error de Edson Álvarez fue aprovechado por Pusilic, quien abrió el marcador para Estados Unidos al minuto 36, tras un zurdazo que pasó por debajo de Ochoa.
La segunda parte
El medio tiempo dio una breve esperanza para que Diego Cocca reorganizara a sus discípulos, pero la pesadilla continuó al inicio del segundo tiempo, cuando Timothy Weah ganó la carrera y le puso un pase a Pulisic y con ello, el número 10 de Estados Unidos marcó el segundo gol del partido.
Los jugadores mexicanos comenzaron a perder la cabeza realizando entradas fuertes y cayendo en provocaciones que terminaron con varias tarjetas amarillas para la escuadra nacional.
De las amarillas pasaron a las rojas, primero César Montes fue expulsado al 69’ por una fuerte llegada y tres minutos después, Weston McKennie vio la roja como respuesta a su actitud antideportiva y por las burlas hacia la afición mexicana. A esas alturas el partido estaba más que caliente en ambas escuadras.
La llegada más clara para la Selección Nacional llegó al 75’, cuando Antuna quiso sorprender al arquero estadounidense, sin embargo, el esférico pasó lejos de la portería y todo se difuminó en los gritos ahogados de la afición azteca.
Tres minutos después, del pie de Ricardo Pepi, los estadounidenses marcaron el tercer tanto del encuentro.
No pasó mucho para que nuevamente regresaran las agresiones y tras algunos manoteos cayeron dos tarjetas rojas más: Gerardo Arteaga y Sergiño Dest salieron expulsados en el 85’.
La noche fue tan terrible que el árbitro decidió terminar el encuentro a pesar de que aún faltaban minutos del tiempo de compensación.
Estados Unidos enfrentará al conjunto de Canadá, que horas antes se impuso a Panamá 0-2 y se verán las caras en la final el próximo domingo 18 de junio en el Allegiant Stadium de Las Vegas. En tanto, México se medirá a su similar de Panamá por el tercer puesto.












