La mexicana Guadalupe González hizo que su frágil cuerpo se doblara apenas entró a la meta de los 20 kilómetros de caminata, en donde además de llevarse la medalla de oro con 1:29.24 horas, rompió el récord que estaba en poder de la guatemalteca Jama Franco.
Pero también con ese poder en los pies y con la entrega en el alma, la atleta mexiquense terminó con una racha en que la marcha femenil de su país no accedía al podio panamericano desde Santo Domingo 2003 cuando Victoria Palacios se apropió de ese momento.
Así que cuando Guadalupe González abordó el autobús, que la trajo de la Villa Panamericana a la zona de competencia, a las orillas del Lago Ontario, tomó la decisión de buscar el podio. Pero para acceder tendría que vencer el clima y luego a las rivales.
La salvadoreña Cristina López, la brasileña Érica de Sena y la otra mexicana Alejandra Ortega hicieron lo propio con el afán de llegar al podio. Los primeros kilómetros fueron de ir con todo, ya no hubo tiempo para el estudio, porque cada una de las 18 atletas salió con el mismo objetivo.
Guadalupe comenzó a hacer su prueba ante la insistencia de la brasileña De Sena que tomó la batuta. Poco a poco los metros se alargaron y ella sin más veía que su rival se escapaba.
A los 10 kilómetros de carrera, el cuerpo comenzó a pesar. La humedad en los hombros fue cada vez más alto y ya los pies estaban por estallar. Guadalupe, que en este año ha hecho lo que ninguna marchista mexicana ha logrado en tan corto tiempo, decidió emigrar con más ímpetu.
Se aferró a su deseo y se enfiló a la meta con vehemencia inigualable. Los pocos aficionados apostados a la orilla del circuito impulsaron su paso durante cada una de las 10 vueltas de 2 kilómetros; mientras el sol apretaba su intensidad.
Guadalupe dejó el último aliento para el final. Ya con los pulmones casi sin aire y las piernas a un paso del delirio, vio la meta más cercana ya con una ventaja de 100 metros sobre la brasileña Érica de Sena. Un poco atrás la también debutante Alejandra Ortega con el esfuerzo en la mano.
En la recta final, la mexiquense apretó su marca y aunque su cabeza estaba en la competencia, tuvo tiempo para mirar su reloj, se quedó por un momento fuera de sí porque, incluso, se salió del trayecto, pero logró recuperarse.
Una vez que entró a la meta, cayó como fulminada. Los asistentes llegaron de inmediato. El público pensó lo peor y el sonido anunció su nombre. Guadalupe González había hecho historia con el título panamericano y además con récord del evento.
La mexicana terminó con un tiempo de 1:29.24 horas que significó nuevo récord panamericano tras el registrado en Guadalajara 2011 por la guatemalteca Jamy Franco de 1:32.38. La plata fue para la brasileña Érica de Sena con 1:30.03 y el bronce para la ecuatoriana Paola Pérez con 1:31.53.












