"Iván Agüero * CP. Eulalio Pérez, de 67 años de edad, acudió al médico el jueves; a pesar de su edad, nunca ha padecido alguna enfermedad grave como diabetes, hipertensión u otras, pero su situación física se ha visto disminuida por cuestiones normales de su edad.
Pérez Nucamendi tiene cuatro hijos, todos ellos profesionistas, y su esposa aún vive. Cuenta con ocho nietos, tres niños y cinco niñas, que son su adoración.
Gusta de ver el Futbol mexicano en la televisión, y las peleas de Box por las noches son su pasión. De joven era delantero de un equipo en la liga capitalina de Primera Fuerza, pero a los 32 años se dedicó en cuerpo y alma a su pequeño negocio, situación que lo alejó de las canchas y de la actividad deportiva.
El jueves, los resultados de los análisis no encontraron nada grave -afortunadamente-, sólo recibió tratamiento para mejorar sus defensas, dar mayor resistencia a su sistema óseo, entre otros. Hoy en día, don ""Eu"" -como se le conoce en una colonia popular de Tuxtla-, con el simple hecho de caminar unos cuantos metros, se fatiga. Su vida es 95 por ciento sedentaria.
Su médico le ha recetado, para darle más vida a sus años, activación física: caminar, hacer deporte acorde con su edad.
Con la edad, se producen evidencias de modificaciones y alteraciones en el estado de salud física y sicológica. Estos cambios son inevitables, pero el ejercicio puede ayudar a mantener o mejorar la condición física, así como el estado mental y los niveles de presión arterial de los ancianos.
A medida que las personas envejecen, se producen modificaciones en su estado de salud. Aparecen cambios que afectan: la masa metabólica activa, el tamaño y función de los músculos, el sistema esquelético, la respiración, el aparato cardiovascular, los riñones, las glándulas sexuales, médula ósea y los glóbulos rojos.
Estos cambios son progresivos e inevitables, pero se ha demostrado con varias investigaciones que el ritmo de algunos se puede modificar con la actividad física. Con ejercicios aeróbicos adecuados, aunque éstos empiecen a la edad de 60 años, se puede incrementar de uno a dos años la esperanza de vida.
En Chiapas, dos terceras partes de las personas con más de 60 años practican de manera irregular alguna actividad física o son totalmente sedentarios. Por causa de la inactividad aparecen los riesgos de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis y la depresión.
La práctica física regular incrementa la habilidad de un adulto mayor en sus quehaceres diarios, reduce los riesgos de enfermedades crónicas específicas, incluyendo las enfermedades coronarias y baja la tasa de mortalidad.
El ejercicio logra ayudar en el tratamiento y la prevención de la osteoporosis.
Se puede mejorar significativamente la calidad de vida de una persona de la tercera edad, dándole mayor flexibilidad, fuerza y volumen muscular, además de movilidad y mayor capacidad funcional aeróbica.
El ejercicio es benéfico para la salud mental en la tercera edad. El ejercicio mejora la autoestima, el autocontrol, el funcionamiento autónomo, los hábitos de sueño, las funciones intelectuales y las relaciones sociales.
En una revisión de proyectos realizada por el Departamento de sicología de la Universidad Nacional de Australia, se demostró que el ejercicio es un antidepresivo, un antiestrés y mejora los estados de ánimos de las personas que participan en un programa de entrenamiento.
Se recomienda una actividad física regular (de tres hasta cuatro veces por semana) de duración moderada (de 20 hasta 30 minutos) y de una intensidad suficiente (de 70 hasta 85 por ciento) para obtener efectos de acondicionamiento, minimizando los riesgos de la actividad física.
Tomando en cuenta las diferencias de la población de la tercera edad, el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda un programa de entrenamiento que sigua los lineamientos básicos de prescripción de la frecuencia, intensidad, duración y tipo de actividad para un adulto sano, siendo diferente en su aplicación. Un adulto mayor es diferente y tiene mayores limitaciones físicas y médicas que un participante de edad mediana; por eso la intensidad del programa es menor, mientras que la frecuencia y duración se incrementan.
Un estudio realizado en seis centros deportivos de los Estados Unidos, con una muestra de 336 participantes, reveló que las principales motivaciones para sentirse a gusto en un programa de ejercicio eran mantener su salud, desarrollar su condición física y ayudar a relajarse. Un análisis factorial mostró cuatro variables más: una ejecución acertada, un bienestar físico y sociosicológico y un rendimiento y dominio deportivo. Un manova (análisis multivariante de la varianza) enseñó que los sujetos de la tercera edad son más motivados y sienten más placer al participar en actividad física por el bienestar sociosicológico que los participantes jóvenes.
Don Eulalio, el lunes, decidió hacer caminata por las mañana; al mediodía, dijo, prefiere buscar otras opciones. Ahora sabe que en La Unidad Deportiva del ""Pachón Contreras"" hay actividad para personas de su misma edad; en el Issste también hay grupos similares, al igual que en el Isstech, y diferentes dependencias cuentan con atención para los adultos mayores. Existen diversos clubes tanto en la capital como en diferentes municipios.
El ejercicio para los ""abuelitos"" no se ve ahora como un evento recreativo; comienza a tomar importancia para tener una mejor calidad de vida y, en algunos casos, para alargar sus posibilidades de llegar a edades más avanzadas, que es como lo quiere ver don ""Eu"".
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