"Berlín * EFE. En su particular litigio con los dirigentes de la FIFA, Diego Armando Maradona, uno de los mejores futbolistas de la historia, no perdona.
Maradona no comulga con los dirigentes de la FIFA ni con los ex futbolistas que mejor relaciones tienen con el órgano rector del Futbol mundial.
Aunque corra el riesgo de que le llamen ""excéntrico"", como hacen algunos diarios alemanes, Maradona se mantiene firme en su lucha personal contra un organismo que él considera que no defiende como debiera a los futbolistas.
El último gesto de hostilidad del ""Pelusa"" contra la FIFA ocurrió el viernes, con su deserción de la ceremonia inaugural del Mundial en el estadio de Munich, a la que había sido invitado para desfilar junto a los campeones mundiales de todos los tiempos.
El presidente de la FIFA, Josepp Blatter, estaba convencido en la víspera de que Maradona asistiría. ""Espero que esté en la inauguración"", afirmó Blatter.
Incluso la página ""web"" oficial de la FIFA aseguraba que Maradona coincidiría con Pelé y Franz Beckenbauer en el desfile de campeones mundiales de todos los tiempos. Pero el ""Pibe de oro"" se esfumó.
Incluso Blatter, en un intento de aproximación, había elogiado dos meses antes el ""gran coraje"" de Maradona al recuperarse de su problema de adicción a la droga.
Maradona tampoco se siente a gusto con los ex jugadores que considera más próximos a los dirigentes del máximo organismo del Futbol mundial y menos cercanos a los problemas de los futbolistas.
En este grupo coloca a Pelé y a Beckenbauer, si bien se lleva mucho peor con ""o Rei"" que con el ""Kaiser"".
""No vine a Alemania a ver a `Pelé´ y a Franz Beckenbauer, sino para disfrutar el buen Futbol durante el Mundial"", dijo el ex astro argentino.
Maradona y ""Pelé"", dos jugadores que mantienen sus discrepancias sobre quién es el mejor futbolista de todos los tiempos, han intercambiado en los últimos anos muchas puyas.
Ambos astros del Futbol parecía que se habían aproximado después de que el ""Pibe"" recibió a ""o Rei"" como su invitado especial en el primer programa de televisión en que trabajó el otono pasado como conductor. Su mala relación con la FIFA procede de la época en que el presidente era Joao Havelange, con el que se enfrentó en defensa de los derechos de los jugadores.
""Si lo nuestro empezó al nacer, creció en Mexico (el Mundial de 1986), cuando ellos (los directivos de la FIFA), que estaban en los palcos con aire acondicionado o con negros abanicándolos, nos hacían jugar al mediodía"", escribió en su libro de memorias ""Yo soy el Diego"".
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