El fracaso de Brasil en la Copa América Centenario se puede disfrazar de mil maneras, pero la única realidad es que la Verdeamarela, que dirigió Carlos Caetano Bledorn “Dunga”, fue desnudada por parte de la selección peruana y con una “puñalada trapera” del árbitro central, Andrés Cunha, los brasileños fueron eliminados de la justa, apenas en la primera fase, tras caer ante el cuadro inca por la mínima diferencia.
Brasil volvió a arrastrar el prestigio, como en gran parte de los últimos partidos. De igual manera y pese al trabajo arbitral en contra, los brasileños no tuvieron argumentos para imponerse en la cancha sobre el cuadro dirigido por Ricardo Gareca.
El encuentro transcurrió como un letargo, hasta el minuto 75’, cuando llegó el momento en que se escribió la historia.
Tras un desborde por el lado derecho, llegó el centro para el peruano Raúl Ruidíaz, quien se ayudó con el antebrazo derecho para empujar la pelota, y pese a que el esférico le rebotó ligeramente en la pierna derecha a la hora del remate, en las narices del guardameta, el delantero se ayudó con el antebrazo y quedó evidenciado.
Pese a que la pelota se fue al fondo de las redes, el árbitro uruguayo Andrés Cunha tuvo un intercambio de palabras, a través de su intercomunicador, con un tercero, quien aparentemente le habría respaldado a la decisión de avalar el gol ilegítimo a todas luces.
El fracaso brasileño estaba consumado en la Copa América y Perú gritó al avanzar a la siguiente fase. Ahora, el rival será Colombia, pero con la mancha de la injusticia arbitral, que les otorgó un gol que no era válido. Igual, Brasil tampoco hizo mucho dentro del campo para hacer respetar su nombre y no evidenciar su fracaso.











