Nimes, Francia * EFE. El esprint es monopolio de un británico de 22 anos llamado Mark Cavendish, del equipo Columbia, quien se llevó el cuarto triunfo en la decimotercera etapa disputada entre Narbona y Nimes, de 182 kilómetros, en la que el australiano Cadel Evans (Silence) se mantuvo al frente de la general.
No hay manera de batir a Cavendish al esprint. Otra vez se mostró implacable a alta velocidad. Sus arranques a 200 metros de meta son fulminantes, por lo que reduce el aliciente de la etapa a ver quien es segundo, en este caso el veterano australiano Robie McEwen (Silence), que volvió a asomar la cabeza entre los mejores. La tercera plaza para el francés Romain Feillu (Agritubel).
Óscar Freire (Rabobank), triple campeón del mundo, volvió a lucir el maillot verde de la regularidad en la proa del pelotón y llegó quinto, al menos por delante del noruego Thor Hushovd (Credit), que es su gran rival en dicha clasificación. La etapa se disputó a una media de 41 km/hora y el tiempo del vencedor fue de 4.25.42.
Aún intentó Terpstra la hazana en solitario, pero los esprinters no regalan las escasas oportunidades que les queda, así que primero Brard y luego el holandés fueron atrapados por la marabunta, unida y compacta a 10 km de meta.
Ya en la recta de meta, Cavendish se transformó en el hombre bala. McEwen tomó posiciones como no se le había visto en todo el Tour, pero apareció por el centro el chaval de la Isla de Man, poderoso, para obtener la cuarta victoria del Tour y la undécima de la temporada. Y aún le sobró media bicicleta para levantar los brazos en campeón. Como lo que es











