Efraín Juárez observaba su reloj con desesperación, como si el verlo constantemente hiciera que el tiempo transcurriera más rápido.
Cuando el árbitro central, César Ramos, señaló el final del encuentro, el timonel auriazul se desahogó con un festejo más que efusivo. La tranquilidad regresó a su rostro. No era para menos, la clasificación era suya.
Los Pumas sufrieron demasiado ante un América que pagó bastante cara su derrota.
Tras un espectacular empate (3-3) en el Estadio Olímpico Universitario y con un marcador global de 6-6, los auriazules eliminaron a sus acérrimos rivales y obtuvieron el último boleto a las semifinales, donde se enfrentarán al Pachuca.
Un Clásico Capitalino no se entendería sin el dramatismo y la polémica; en esta edición, no fue la excepción. Hasta el último segundo, se definió el pase a la antesala de la final. De nueva cuenta se comprobó que, en esta clase de duelos, la tabla y las estadísticas no sirven para nada.
Con mucha garra y la convicción de querer sellar su pase a la antesala de la final, el conjunto auriazul salió volcado al frente. Rubén Duarte (2’), Nathan Silva (12’) y Jordan Carrillo (22’) pusieron en ventaja a la escuadra universitaria. Con los tres goles, CU explotó. Sin embargo, cuando todo parecía indicar que la eliminatoria estaba sentenciada, apareció ese “animal de Liguilla” del que tanto se habla.
Con el ADN competitivo que lo caracteriza, el América vino de atrás y metió en serios aprietos a los universitarios, quienes no entendían qué estaba pasando.
Cierre vibrante
En 10 minutos, acortaron distancias y se ilusionaron con la posibilidad de lograr una remontada histórica.
Patricio Salas (29’) y Alejandro Zendejas (39’) acercaron a las Águilas en el marcador. Con mucho orgullo, fueron capaces de evitar una goleada que hubiera sido escandalosa.
Incluso, Erick Sánchez igualó el marcador (54’), pero su gol fue anulado por fuera de juego.
A este equipo nunca hay que darlo por muerto porque huele sangre y se lanza al ataque.
Alejandro Zendejas (60’) regresó la esperanza azulcrema. Todo estaba puesto para que las Águilas echaran al equipo universitario.
Henry Martín tuvo la clasificación en su pie derecho, pero falló su disparo desde los once pasos cerca del final (86’). No pudo vencer a Keylor Navas y se quedó con las ganas de convertirse en el héroe azulcrema.
El marcador no se volvió a mover y los Pumas festejaron al máximo su clasificación a las semifinales. Qué mejor que avanzar a la antesala de la final eliminando a su acérrimo rival.












