"Que no se vaya el ""Condottiero"""

"Berlín * EFE. Nadie quiere que se vaya el ""condottiero"", pero parece firme su voluntad de retirarse de los campos de batalla. Se lo piden sus companeros de la selección de Francia y del Real Madrid, se lo imploran los amantes del buen Futbol, aquellos que disfrutan con las jugadas que se inventa para romper la frialdad de las tácticas o el asedio de la infantería rival.

En la víspera de las semifinales contra Portugal, le insiste el defensa Eric Abidal: ""Estos días le estoy diciendo que firme por el Lyon un ano, solo un ano, luego puede retirarse si quiere"".

(El 15 de mayo de 2002, en el estadio Hampden Park de Glasgow, Roberto Carlos elevó el balón hacia la defensa alemana y él, sin dejarlo caer, enganchó con la izquierda desde el borde del área una volea que entró por la escuadra derecha de la portería de Bernd Butt).

Quieren que se quede los que contemplando la jugada de gol que hizo en el área del Deportivo de la Coruna, el 5 de enero de 2002, creyeron que se trataba de un pase de baile antes que de un movimiento futbolístico.

(Recibió el balón, amagó a Héctor con la pierna izquierda, pisó el balón con la derecha, dejó por el camino al defensa y, de nuevo con la zurda, batió a Molina con un potente disparo cruzado a medida altura).

Los que pagaron ese día por estar en el Santiago Bernabéu guardaron la entrada y ruegan hoy que les regale otra vez una jugada como esa.

Desean su permanencia los ninos que tratan de imitar sus toques de balón y su depurada técnica en los patios de colegios, en la arena de las playas y en el asfalto de las calles.

Le piden que no cuelgue las botas los ancianos que, desde los sillones de su casa o en la soledad de los asilos, recuerdan a sus ídolos de la juventud cada vez que protagoniza una jugada parecida a la de aquellos.

Los utilleros quieren seguir lustrando sus botas, seguros de que el mimo que ponen algo hace para que la pelota se sienta a gusto como si la acariciara un guante de seda.

Casi no haría falta decir su nombre, pero pasemos la palabra a Fabien Barthez, el portero de Francia, que tira también de su camiseta para impedir que se vaya:

""Yo no tengo palabras para describirlo, nuestro condottiero, nuestro Zidane"".

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