Raúl| adiós al Real y llega al Schalke 04

"Madrid * EFE. Raúl cerró una etapa de su vida. Un final redondo. Simbólico. Si en el Real Madrid acabó marcando su último gol en La Romareda, el sitio donde debutó, ahora, vuelve a vestirse de azul, el azul Schalke.

Me lo recordó ayer. Detalle de 'futbolero'. Su primer azul, fue el azul San Cristóbal, el del campo de ceniza donde se infló a marcar goles olímpicos desde el saque de esquina con esos balones Mikasa, que los demás niños nunca podían llegar ni al primer palo.

Raúl quiere competir. Por eso aceptó el nuevo reto. Optó por ese desafío más interesante que acabar en una jaula de oro sin nada por lo que luchar en un país exótico.

Y dentro de ese afán de lucha le convenció el talante, la fe y el empeño que ha puesto Felix Magath en contar con sus servicios. El futbolista serio, al final, por muy solucionada que tenga su vida y la de su familia, es deportista y le gusta sentirse apreciado, querido, respetado y sobre todo, ávido de escuchar un proyecto donde le invitan a participar con argumentos estrictamente profesionales.

El Schalke 04 quiere luchar por el título de Liga con el Bayern, juega en breve por la Supercopa este verano, intentará llegar como sea, y por supuesto, entre sus objetivos figura incrementar algún gol más que le legitimen como máximo goleador de la Champions League. Raúl, como buen artesano, va a rebañar hasta el último gol.

Porque ese afán devorador es lo que le ha hecho diferente en esta selva del futbol. Durante 16 temporadas, especialmente en la última década, además de jugar al futbol, Raúl ha sujetado el estadio Bernabeu encima de sus hombros. Ha aguantado en su espalda el fondo norte, el fondo sur, la tribuna, el primer, el segundo y el tercer anfiteatro.

Raúl ha sido como un médico de guardia, un futbolista de leyenda, de comportamiento ejemplar, que ha vertebrado un club en una década voraz, de intensa competencia desde el gran rival, el FC Barcelona, que ha contado en este período con futbolistas emergentes de talento descomunal.

Se va del Real Madrid una especie de patriarca, de padre de familia, atento a los problemas domésticos de los grandes fichajes que llegan. Y sobre todo, el gran defensor de la cantera blanca. Siempre atento a sus vidas. En privado, a la prensa, suele decir: ""Cuidad a los chicos, nosotros tenemos la vida hecha, pero a los chavales, tened paciencia, echadles una mano"".

El tiempo alarga la magnitud de las leyendas. Raúl ha sido durante años el ídolo de los futbolistas. Lee el futbol con pasión, con mentalidad de entrenador. Por eso, al final de cada clásico Barça-Real Madrid o Real Madrid-Barça, uno habría deseado siempre estar en el medio de sus conversaciones privadas, las que diseccionaban el partido recién disputado. En las playas de Menorca ayer los niños alemanes comenzaban a presumir del Schalke 04. Felix Magath ha sido determinante en la decisión de Raúl.

Le ha devuelto la ilusión de los 17 años, la misma que le ofreció con valentía Jorge Valdano en su momento. Magath, de futbolista, fue un virguero. También zurdo, de calidad y talento. No extraña el esfuerzo que ha puesto en fichar a un futbolista, que desde luego, va a ser honesto con su nuevo club desde el primer día.

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