Luego de perder el paso triunfal que llevaba a principios del actual campeonato, la novena de Reales volvió al camino de la victoria, y lo hizo de gran forma, pues venció por amplia diferencia de carreras a El Morro, cuadro que habían tenido dignas presentaciones pero esta vez fue barrido.
El juego, correspondiente a la segunda fuerza, no defraudó; cerca estuvo de llegar a las dos decenas de carreras, algo que pocas veces se logra ver en el torneo tuxtleco. En la lomita, el duelo se inclinó hacia el brazo de Alfredo Dorantes, mientras que Miguel Peralta tuvo que cargar con la dolorosa caída por nocaut, ya que la pizarra marcó un 15 a 4.
Luego de toda la emoción sobre el terreno de juego, Reales terminó perdiendo el encuentro “forfit”, debido a una alineación irregular. La determinación se tomó en la junta que la liga realiza al término de cada jornada.
Batazos al por mayor
Las actividades del fin de semana comenzaron con el choque entre Apaches y Dodgers. La Tribu, que no camina bien en el presente torneo, volvió a caer y de manera estrepitosa, ante una de las novenas que ha sorprendido de forma positiva en este inicio del certamen.
Apaches, que todavía no cuenta con su arsenal para dar mayor pelea, volvió a recibir más de 10 carreras, algo que se le está volviendo una mala costumbre. Con esta contundente victoria, Dodgers se mantiene invicto y demuestra el poder en sus peloteros. Fernando García cargó con la derrota, en tanto que Rodrigo Arrazola se llevó el triunfo.
Otro partido que superó las expectativas de bateo y que casi deja sin numeración a la pizarra electrónica fue el que sostuvieron Bravos Sony ante Agua Diamante. Los “líquidos” consiguieron la victoria por 17 a 10. Fue un toma y daca desde el plato, pues tanto los bateadores de Bravos como los de Agua Diamante conectaron en su mayoría lo que los lanzadores enviaban. Esto derivó también en trabajo para los jardineros, quienes ahora sí tuvieron que correr la milla para evitar que la pelota los rebasara.
Al final, Filiberto Gutiérrez encontró un momento de inspiración para, en entradas consecutivas, quedarse con la gloria desde la lomita. Romeo Ventura no pudo igualarlo y se fue derrotado.












