"Inglaterra * Agencias. La célebre frase del mítico entrenador del Liverpool Bill Shankly, ""el futbol no es una cuestión de vida o muerte. Es algo más importante que todo eso"", se refleja en el triunfo de los ""red"" ante el Milán en la final de la Liga de Campeones. Remontar un 3-0 no está al alcance de cualquiera, sólo de un equipo de leyenda como el Liverpool.
Sin vivir su mejor momento, quinto en el campeonato inglés, el equipo de Anfield Road se proclama campeón de Europa pasando por encima de equipos como el Juventus de Turín, el Chelsea londinense y, por último, de un Milán repleto de figuras (Shevchenko, Kaká, Crespo, Maldini, Dida, Pirlo...) a las que ha sabido contrarrestar con un futbol de equipo y lucha como sólo desde Liverpool han sabido explotar. Seguido de su fiel hinchada, alentada al cántico de su célebre ""You´ll never walk alone"", el Liverpool adquiere la gloria que ya tuvo en el Viejo Continente a finales de los 70 y principios de los 80, veinte anos después de la jornada negra de Heysel.
Aquella triste final de 1985, en Bruselas, condenó a los infiernos deportivos a una entidad cuyo futbol dominó Europa. Perdió aquél partido contra la Juventus (1-0). Y después, padeció las secuelas de la suspensión a los equipos ingleses de los torneos continentales, que nubló definitivamente las perspectivas hegemónicas del Liverpool, en plena carrera para convertirse en el club más laureado de la competición.
Fue el momento en que comenzaron a difuminarse la estela de hombres como Ray Clemence, Sammy Lee, Kenny Dalglish, Graeme Souness, Alan Kennedy, Ian Rush o John Barnes, protagonistas del triunfo, un ano antes, en 1984, también en la tanda de penaltis ante el Roma italiano.
Desde la tragedia de Heysel, los ""red"" (""rojos"") perdieron protagonismo incluso en las islas. Rebasado por la irrupción mercantilista y deportiva del Manchester United primero, por la gestión organizativa del Arsenal después y más recientemente por el poder monetario del Chelsea de Roman Abramovich, el Liverpool se ha amoldado a los nuevos tiempos amparado en la rentabilidad de un presupuesto ajustado y en la capacidad de un técnico, el espanol Rafael Benítez. Aunque alentados siempre por su propia leyenda.
La llegada de Benítez (Madrid, 1960) rescató el talante competitivo y ganador de ese bloque de antano, que fue capaz de aglutinar dieciocho títulos de Liga, más que ningún otro.
Benítez, triunfador en Valencia, con el que conquistó dos Ligas de Espana y una Copa de la UEFA, ha exprimido al máximo los argumentos de una entidad amparada por su historia y a una plantilla que espanolizó, pero no como un capricho. La llegada de futbolistas como Xabi Alonso, Luis García, Josemi o Antonio Núnez, (más tarde Fernando Morientes, que no ha podido participar en el triunfo de la Copa de Europa) han afinado el perfil de un equipo que ha superado con creces el presupuesto deportivo y sus propias expectativas.
A su lado, la celebración de un equipo compacto, sin alardes, ni grandes estrellas. Sólo dos de sus jugadores han formado parte del once ideal de la competición: su defensa Carragher y el centrocampista Gerrard. El resto, el portero Dudek, los defensas Finnan, Hyypia, Traore, los centrocampistas Xavi Alonso, Luis García, Riise y los delanteros Baros y Cissé, han cumplido su papel. En la grada, un espectador de lujo: el delantero espanol Fernando Morientes, que llegó a mitad de temporada procedente del Real Madrid, equipo con el que ya jugó la competición.
El Liverpool ha contado con excelentes futbolistas, algunos ídolos del futbol mundial. Su portero más célebre, Ray Clemence (1968-81, anos en el club); defensas como Phil Neal (1974-86), Emily Hughes (1966-79), Alan Hansen (1966-79) y Phil Thompson (1971-83). Centrocampistas del calibre de Peter Beardsley (1987-91), John Barnes (1987-97), Greame Souness (1977-84), John Molby (1984-95), y delanteros como Kenny Dalglish (1977-90), Ian Rush (1979-87 y 1988-96), Kevin Keagan (1971-77).
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