Iván Agüero * CP. Sorprendente cayó la noticia de la renuncia de Paola Valencia a la Dirección de Jueces de la Federación Mexicana de Charrería (FMCH) que dirige Luis Basurto.
Mala respuesta de los directivos
Decepcionó a los dirigentes, pues pensando en nuevos tiempos, estrategias profesionales y verdaderos programas de trabajo, lo que se ha visto estos cuatro meses, no ha sido otra cosa que marruyerías, ansias de poder y una total incapacidad para coordinar y capacitar a un minúsculo grupo de cada vez menos jueces y a no más de dos mil escaramuceras. Iniciando con dos excelentes alas, como lo dije anteriormente: Paola Valencia en Jueces y Margarita Wirz en Escaramuzas, se eligió una dirección lineal, eliminándolas por completo y la dignidad poco aguanta cuando se sabe la capacidad.
En una escueta y respetuosa carta, Paola dio a conocer tres de los principales motivos que le orillaron a tomar esta decisión: La indefinición hasta este abril, de sus funciones específicas, la falta de apoyo presupuestal para las llamadas que debió realizar para dar seguimiento a los compromisos que creyó eran su responsabilidad y cubrirlos y, por último y lo más grave, el desacuerdo en los movimientos de jueces en varios estados, solicitados por la Coordinadora Nacional de Escaramuzas, Isabel Cedillo, además de dos altos funcionarios de la FMCH. Estos y otros hechos, están totalmente documentados por la juez.











