Repóker de CR7 ante el espanyol

Repóker de CR7 ante el espanyol

Cristiano volvió, si alguna vez se había ido, por la puerta grande. Hizo cinco de los seis goles de su equipo ante el Espanyol y regaló el otro a Benzema. Fue el mejor antivirus para un Madrid que llegaba a Barcelona sin James y Danilo, víctimas de las selecciones.

El lusitano escribió la historia de un partido sin meollo, resuelto con extrema facilidad por el Real Madrid. Sergio anunció un Espanyol ambicioso, y el Madrid castigó con crueldad tamaña osadía. La defensa adelantada del técnico local, que apostó por ganar el partido a base de acumulación en el medio, fue una bicoca para los pasadores blancos.

El primer gol condensó el partido: pase excelso de Modric a la espalda de Modric , carrera de Cristiano y balón a la red. Pese a su mala racha en los últimos partidos, el luso definió con frialdad, con un remate suave y cruzado. Esta vez no hubo zambombazo, aunque sí detonó el partido, que recibió un impacto demoledor. No hubo respuesta del Espanyol ante un Madrid en el que Modric planeaba, Casemiro sostenía y la BBC demolía la cada vez más escasa resistencia espanyolista.

Brilló especialmente Bale, aunque no apuntara su nombre en la lista de goleadores. No sólo se aplicó en la presión, sino que mostró su perfil más generoso en ataque, fino por fin en el toque, agresivo en el desmarque. Propició el penalti del 0-2 y asistió a Cristiano en el tercero del luso. En 13 minutos liquidó Ronaldo el partido, sin que nadie echara en falta a James, un abrelatas de máxima categoría. CR7 desatascó el bote de kétchup que metaforizaba las malas rachas de Van Nistelrooy, secundado por sus dos socios preferidos.

El cuarto, de Benzema a pase de Cristiano, cerró el partido, aunque todavía quedaba una hora por jugar. El Madrid levantó el pie y el Espanyol respiró, porque Sergio mantuvo el plan inicial hasta el descanso. Luego lo varió, pero era demasiado tarde. Había despertado a la bestia, que aún hizo dos goles más en el segundo tiempo. Tuvo el sexto en la zurda y lamentó su error con rabia. Así es Cristiano, a veces para lo malo, pero casi siempre para lo bueno. Tenía hambre atrasada y se dio un atracón.