Rol de mamá y luchadora

Electra, apasionada de la Lucha Libre pero comprometida con el amor por su familia. Cortesía
Electra, apasionada de la Lucha Libre pero comprometida con el amor por su familia. Cortesía

Ser mamá y deportista es una labor que pocas mujeres logran llevar a cabo, menos cuando se trata de deportes de alto rendimiento, que requieren mucha inversión de tiempo en entrenamiento, obligándolas en muchos de los casos a dejar lo que les apasiona por cumplir como madres. La Lucha Libre es uno de los grandes símbolos que distinguen a México en el mundo. Basta ver un enmascarado en un evento deportivo o deambulando por las calles de otro país para saber su nacionalidad. Pero el pancracio parecía ser un territorio exclusivo de los hombres. En realidad, las mujeres llevan ocho décadas dando vueltas, haciendo piruetas y llaves en los rings, pero con poco o nulo reconocimiento. Estos últimos años, un batallón de damas han dado un toque de fuerza, elasticidad y belleza al cuadrilátero y piden que la Lucha Libre no distinga géneros. Marcela es una luchadora de tallas nacional e internacional, una de entre muchas que hay en todo México y el mundo y que sabe lo difícil que ha sido combinar el deporte de sus amores con su familia. Para la gladiadora del Consejo Mundial de Lucha Libre no ha sido fácil abrirse camino, pues implica pelear también fuera del ring contra los prejuicios y estereotipos que pueden afectarla no solo a ella sino a sus seres queridos. No obstante, precisamente en la familia es donde ha encontrado a su equipo, el que la apoya en todas sus decisiones, en las buenas y en las malas, gane o pierda. Llegar a casa siempre será motivo de felicidad en la victoria y consuelo en la derrota. Asimismo, expresó: “Mis hijos siempre están muy orgullosos de mí, me apoyan, les gusta mucho lo que hago, les gusta que yo me sienta bien y me realice como mujer, eso es muy importante. Con sus dos hijos ya grandes e independientes, Marcela describe su día en la actualidad como más relajado que en el pasado. Sin duda son su primera motivación y la lucha más importante que ha librado ha sido para ayudarlos a ser gente de bien. En Chiapas son pocas las mujeres que practican la Lucha Libre y además que compartan el privilegio de ser mamás. Otra de ellas es la gladiadora Electra, quien tuvo una rivalidad con Cheyene. A ambas se les podía ver en el gimnasio, tanto ejercitando músculos como arriba del ring en cada una de las rutinas, haciendo que valiera la pena acudir cada fin de semana a las diferentes funciones en la capital del estado y en otras parte, aguantando varias horas de viaje. Con el tiempo la luchadora dejó los encordados para dedicarse a sus dos hijos y a su vida personal, con el debido respeto al deporte de la Lucha Libre, al que se le tiene que dedicar muchas horas de entrenamiento. Actualmente ha vuelto a los encordados y ya son 10 años los que tiene como gladiadora profesional, y tanto es su amor por el deporte que provocó que su hija hoy sea taekwondoína y doble campeona