Noche lluviosa en las inmediaciones del estadio Zoque. El Jaguar recibía la visita de los Pumas de la UNAM, y a pesar del clima, los aficionados de camiseta se dieron cita sobre el graderío para presenciar este duelo de fieras.
Con poco más de 4 mil aficionados presentes fue como inició este encuentro, y como siempre, las dos fervorosas porras de los Jaguares comenzaron su juego en las tribunas, con cantos y más cantos para alentar a los suyos. Ese apoyo se vio remunerado con el gol de Loroña, que arrancó los gritos de la afición chiapaneca.
El Puma se vio abajo, tímido, y no era para menos, estaba en territorios de donde el rey de la selva, el León, salió goleado en días recientes ante un Jaguar que al pie del cañón defiende su selva con toda la garra que un felino puede tener.
El segundo zarpazo llegó para los de casa. Chiapas comenzaba a despedazar a su rival. El felino capitalino no se reanimaba ni con el tradicional cántico de los suyos; ni el “¡Goya, Goya, cachún cachún ra ra! ¡Universidad!” los pudo reanimar.
En lo que fue un respiro para los universitarios y para sus aficionados, quienes no se fueron con las gargantas vacías, UNAM descontó en el marcador y a Silvio Torales, quien salió con un golpe en la ceja que le provocó un sangrado.
El tiempo se cumplió, el silbante decretó el final del duelo. Con eso se consumó un triunfo para Jaguares y sus aficionados fueron recompensados tras estar en la lluvia durante 90 minutos.












