Salvada por su coach

Salvada por su coach

Su belleza es innegable y su candor, a flor de piel. Quizá eso llevó a Lucero a equivocar el rumbo y vivir una mentira de tres años, en los que todo fue fiesta y amigos y engañó a sus padres con que iba a la Universidad, cuando ni siquiera había terminado la preparatoria.

Todo cambió cuando entró al equipo Phoenix Elite del Football Xtreme Latino (FXL), gracias a que su entrenador Edmundo Israel la convenció no sólo a dejar de vivir en el engaño sino de hacer de la disciplina, la honestidad y la entrega una filosofía de vida que ahora aplica con éxito en su vida.

“En la prepa fui mucho relajo. Mis papás creían que ya estaba en la carrera y no era así, todo era mentira... ¡Ni siquiera había terminada la prepa! Fue horrible, pero cuando entré a jugar Americano mi coach me dijo que no podía seguir así y me motivó a decir la verdad, a terminar mi prepa abierta y ahora estar de verdad en la universidad”, afirma con cara angelical, pero también de arrepentimiento.

“El golpe fue muy duro tanto para ellos (sus padres) como para mí, porque fue una mentira de tres años. Ellos confiaban muchísimo en mí, que era una niña buena y con muy buen promedio, cuando ni al caso, pero ellos ni me tacharon ni me dijeron ni me reprocharon. No. Al contrario, me apoyaron y me dijeron que no me iban a dejar sola nunca”, añade.

“Fue mi momento de muy desubicada, en el que sólo quería fiesta y los amigos, sin ponerte a ver tu futuro. Terminé hasta con un sicólogo, pero todos me ayudaron a salir adelante porque me di cuenta del daño que les había hecho a mis papás. La verdad, el deporte fue el que me ayudó y me salvó. Antes de jugar aquí, pesaba ocho kilos más, tomaba y fumaba. Aquí no, ya no hago nada de eso y hasta mis calificaciones son muy buenas y de a de veras. Fui rescatada”, considera.

Apretando las manos fuertemente una contra la otra, añade: “Phoenix Elite es mi primer equipo y no solamente me ha enseñado Futbol sino que también me ayudó a ser mejor persona y tener disciplina, por lo que he mejorado tanto en el aspecto físico como en el mental, interno y desarrollo personal”.

No obstante, no todo es color de rosa ahora, pues jugar en bikini “es difícil porque mucha gente, sobre todo las mujeres, creen que sólo vamos a exhibirnos, que sólo vamos a enseñar, y pues, realmente, no nos han ido a ver jugar, no saben. Las mujeres nos atacamos a nosotras mismas y eso está muy mal, fatal”.

Concluye: “No, no creo que este sea un deporte sólo para hombres, eso es un estereotipo. Yo siempre he sido muy extrema, y aunque me dicen que algún día me va a pasar algo, soy así y me encanta la adrenalina al estar dentro del campo, dar y recibir los golpes y taclear, son mi pasión”.