Pases, carreras, intercepciones y tochos con poder femenino. Su nombre es Samantha Geraldine Molina Corlay y representa a uno de los sectores con mayor proyección deportiva en Chiapas, pese a que el Tocho Bandera y el Futbol Americano femenil aún arrastran tabúes.
Con 28 años de edad, Samantha es reconocida y respetada en el terreno de juego. Dueña de un brazo potente y preciso para los lanzamientos a la zona de anotación, pero también con una velocidad y una lectura de partido que la hacen difícil de superar en la marca a la defensiva.
Practicar deporte es para ella un estilo de vida, pero también forma parte de su realización y su formación como persona. “El deporte me enseña que no me debo rendir. Me da muchísimos valores como el respeto y la responsabilidad, y como persona me va formando”, comenta en entrevista para “Cuarto Poder”.
A los 15 años de edad empezó a lanzar el ovoide, motivada por el ejemplo de su papá, quien jugó en Burros Blancos del IPN, mientras que sus hermanos también se destacaron en el Futbol Americano a nivel estatal y nacional. Luego de un recorrido por clubes como Búhos, Osos de Chiapas, Dragones Negros de San Cristóbal, Valkirias, Bad Boys y Cobras, actualmente divide su tiempo en tres franquicias, las de Fededome y Queens en la Liga Municipal de Tocho Bandera (LMTB), y las Águilas Blancas de la Liga Mexicana de Tocho.
Con esta última escuadra, la atleta participa cada fin de semana en la Ciudad de México. “Todas podemos realizar lo que nos propongamos”, agrega la deportista nacida en Tuxtla Gutiérrez y egresada de la carrera en Ingeniería Eléctrica, profesión que le ha permitido romper estereotipos.
En el marco del Día de la Mujer, opina que ha habido un desarrollo en el deporte para este sector pero aún existen brechas con respecto a la exposición que se le brinda. “Anteriormente era muy difícil que las mujeres se desempeñaran o sobresalieran en el deporte, y sobre todo que le dieran auge, y ahora se nota que le dan un poco más”, reconoció.
Las mujeres —destacó— enfrentan desafíos que empiezan desde lo fisiológico, por lo incómodo que resulta entrenar o jugar un partido durante el periodo menstrual, o bien asumir las críticas de un sector de la sociedad para quienes practican una actividad que se considera exclusiva para varones.
Recordó su incursión hace algunos años con Amazonas de Chiapas, equipo de Lingerie Football en el que las jugadoras usaban un uniforme tipo bikini, lo que fue muy cuestionado por algunos. “Nos juzgaban por usar ese tipo de vestimenta, cuando, por ejemplo, en el Atletismo o el Voleibol lo usan y no son criticadas”, refirió.
No obstante, Samantha sigue rompiendo estereotipos al practicar una disciplina en la que suelen advertirles que “se pueden lastimar” por ser mujeres. “A final de cuentas, podemos demostrar que podemos realizar cualquier tipo de deporte”, sentenció.












