"MdeR. * CP. Han pasado 23 anos desde su fallecimiento, el 5 de febrero de 1984, y su leyenda sigue. Su nombre es recordado día con día en las diferentes arenas de Lucha Libre, y no es para menos: Santo ""El Enmascarado de Plata"" ha sido, es y será el ídolo más grande de este deporte en México y el mundo.
Su nombre verdadero era Rodolfo Guzmán Huerta. Nació el 23 de septiembre de 1917 en Tulancingo, Hidalgo. Sus padres fueron Jesús Guzmán Campuzano y Josefina Huerta (Márquez) de Guzmán. Fue el quinto de siete hermanos.
La fecha del debut de la más grande leyenda de los encordados nacionales fue el 26 de julio de 1942, en la Arena México. Ese domingo se aseguró una gran entrada en taquilla. A partir de entonces, el nombre y la figura del Santo comenzaron a causar expectación. La primera lucha de ese día fue singular: una batalla campal (lucha de todos vs todos) en las que quedarían como más fuertes de la baraja: Ciclón Veloz y el Santo.
Finalmente, Ciclón Veloz ganaría la lucha, ya que el debutante plateado fue descalificado por mostrar tanta rudeza hasta ese entonces desconocida, y desde ahí continuó como rudo, hasta que en 1963 los hermanos Espanto le jugaron una traición y lo desconocieron en su esquina, y es ahí cuando el Santo cambia al bando científico. Ese cambio también obedeció a que comenzaron a aparecer historietas (comics), a cargo del editor José Cruz, donde el personaje central era él, y muchos ninos comenzaron a seguirlo y admirarlo, y el luchador pensó que el público infantil merecía un héroe bueno y no un villano. Y como técnico nació posteriormente la rivalidad con el Espanto I, a quien destapó.
La técnica y destreza luchística del plateado quedarían sentadas desde ese momento. Su llaveo y conducirse bien sobre el ensogado dejarían bien claro lo que a futuro sería la leyenda del pancracio mexicano.
Don Rodolfo Guzmán Huerta tendría los sinsabores de todo atleta luchístico, pues se inició ya como luchador profesional en 1935 bajo el nombre de Rudy Guzmán, pasando desapercibido para los aficionados. Incluso, en los anales de la historia de este deporte se anota que en un momento dado luchó enmascarado, primero como El Hombre Rojo en 1936, y sucedió lo mismo que con el nombre anterior; después apareció bajo el mote de Murciélago II, y con este personaje ya empezaba a despuntar. Pero las protestas del ""Murciélago"" Velázquez no se hicieron esperar y, como dueno original del nombre, se lo retiro al aún incipiente gladiador.
A principios de los anos 40, Rodolfo Guzmán conoció al hombre que lo lanzaría a la fama, don Jesús Lomelí, quien andaba en busca de alguien que pudiera dar vida a un nuevo personaje; sin embargo, tenía para el mismo tres nombres: El Santo, El Ángel o El Diablo, decidiéndose por el primero.
En 1944, después de sufrir un accidente automovilístico del cual salió ileso, arrebató la cabellera a Jack O´brien. Poco después recuperó el Campeonato Mundial Medio, al derrotar a quien se lo había quitado, ""Bobby"" Bonales. Entre las máscaras de gran prestigio que el Santo ganó figuran la de Black Shadow (Alejandro Cruz), Lobo Negro, Espanto I, Halcón Negro, Golden Terror, El Gladiador y Bobby Lee, entre otras, y las cabelleras de Jack O´brien, Chico Casasola, Bobby Lee, Enrique Llanes, El Cavernario Galindo, Murciélago Velázquez y Perro Aguayo.
A principios de 1950 surge desde las sombras otra figura que quiso competir al tú por tú con el Santo; su nombre: Black Shadow, con quien crea una fuerte rivalidad que culmina con el enfrentamiento por las tapas. Cabe mencionar que aunque no fue ésta la primera lucha donde se exponía una máscara, sí era la más importante, pues por primera vez se exponían dos máscaras de gran prestigio, y como consecuencia atraería una fuerte cantidad de aficionados, pues los dos Gladiadores estaban en el mejor momento de su carrera. La fecha para el encuentro se pactó para el 7 de noviembre de 1953, y el resultado es de todos conocido: El Santo se alzó con la victoria y la máscara negra, dando a conocer a quien se escondía detrás de ella. Esto creó una fuerte rivalidad con otra gran leyenda, compadre del perdedor (en ese tiempo decían que eran hermanos), quien en esa lucha fue second de la Sombra Negra: Blue Demon, y fue otro de los pocos que lograron vencer al Santo. A pesar de esa rivalidad, nunca llegaron al duelo por las máscaras, el cual, de haberse realizado, hubiera sido todo un canonazo para los empresarios de ese tiempo, y otra máscara de leyenda más que caía, quizá la segunda.
El Santo filmó mas de 50 películas al lado de grandes actores y actrices de su tiempo, como Lorena Velázquez, Fernando Oses (luchador, guionista, escritor y actor) Blue Demon y otros gladiadores contemporáneos. Sin duda dejó un gran legado para el cine mexicano y fue pionero importante para el cine sobre el tema de la Lucha Libre.
Muchos kilómetros de lona recorrería el Santo a lo largo y ancho del país. Finalmente, y en un tristemente célebre Torneo de la Muerte que se efectuó en el Toreo de Cuatro Caminos, la leyenda plateada decidió retirarse de los encordados, mientras legaba a su hijo la máscara de la leyenda. Dijo adiós arriesgando por última vez su tapa, el 12 de septiembre de 1982.
Ya prácticamente en el retiro, El Santo se refugia en el mundo del espectáculo, presentándose en teatros con actos de escapismo, y continuó haciendo apariciones públicas con su máscara dorada. En enero de 1984 participó en una serie de seis programas televisivos de una serie llamada Contrapunto. Los episodios, titulados ""Lucha Libre: Circo, Maroma, Teatro o Deporte"", también presentaron a otros luchadores famosos (como Blue Demon). En el último programa, emitido el 26 de enero de 1984, El Santo paralizó a los panelistas y a los cientos de miles de televidentes cuando, sin previo aviso, se quitó casi por completo su máscara. El rostro de Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo, fue por fin revelado al público, luego de más de 40 anos de secreto. Y fue precisamente en un escenario donde la muerte lo sorprendió, pues en una de sus actuaciones en el Teatro Blanquita, un 5 de febrero de 1984, un infarto acabó con la vida de Rodolfo Guzmán Huerta, más nunca pudo arrebatar al Santo, que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue vivo en los corazones de los que lo vieron crecer como ídolo, y a quienes hizo sonar algún día.
El Santo, una leyenda viva en la mente y el corazón de los mexicanos, aún deja sentir su presencia en cualquier evento luchístico. El Santo, el más grande. La máxima leyenda de todos los tiempos en la Lucha Libre mexicana.
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