"Se considera una ""ruleta rusa"" la tanda de penaltis"

"Berlín * EFE. Los entrenadores temen muchas cosas de los partidos contra rivales de peso, pero nada se parece a la tensión que genera la aborrecible tanda de penaltis.

La serie de penas máximas que sanciona el paso a la siguiente ronda, e incluso una final, como la de Estados Unidos 1994, es una verdadera ""ruleta rusa"" que pone nervioso al jugador más templado y coloca en un estado febril a los novatos. A imagen que se tiene de los entrenadores en los minutos previos a los lanzamientos es la de un director que sabe perfectamente el reparto de papeles, los cuales se supone que ha seleccionado previamente con sumo cuidado.

La de los jugadores cuando avanzan hacia el disco de los 11 metros es la de un tranquilo futbolista que coloca la pelota y se aleja mirando al vacío, listo para fusilar al portero y tocar el cielo. La de los porteros es la de un tipo que se pasea por el área pequena, se mueve sobre la línea blanca del arco, toca las redes, se estira y se agacha, da unas pataditas a los postes y mira al rival con aire de indiferencia como se le estuviera diciendo ""la tires como la tires, te la voy a parar"".

Pudiera parecer que la portería es muy grande, el portero muy pequeno y que el lanzador es un gigante.

Nada más lejos de la realidad si vemos algunos ejemplos.

Se puede decir que el seleccionador ucranio Oleg Blokhin huyó de su responsabilidad y se retiró a los vestuarios en la tanda de penaltis del partido de octavos contra Suiza.

""No vi los lanzamientos porque me retiré a los vestuarios. Ya no aguantaba más. Tras 120 minutos de partido, la situación me superó"", dijo Blokhin, el ex delantero estelar del Dinamo de Kiev, con el que se proclamó siete veces campeón de la antigua Unión Soviética y dos veces ganador de la Recopa europea, en 1975 y 1986, al Ferencvaros húngaro y el Atlético de Madrid espanol.

Entonces, zquién decidió qué jugadores tiraban los penaltis? La respuesta de Blokhin, Balón de Oro en 1975, es cuanto menos sorprendente: ""Les dije, chicos, decídanlo ustedes. Quien quiera tirar, que tire"". La insólita decisión le salió bien a Blokhin. Ucrania eliminó a Suiza y, en su debut en un Mundial, se plantó en cuartos de final.

Estamos en el Italia-Australia. No es la tanda de penaltis decisiva, pero sí un lanzamiento de pena máxima a favor de los ""azzurri"" en el último minuto, con empate a cero en el marcador. Si el jugador italiano marca, no hay prórroga.

Hacen falta nervios de acero. La estrella italiana Francesco Totti asume la responsabilidad. En la otra portería, Gigi Buffon no quiere mirar y se vuelve hacia los marcados. La tensión es máxima en el estadio de Kaiserslautern. Totti se concentra, lanza un derechazo fuerte y bate al portero australiano, Mark Schwarzer. Pareció todo muy fácil, muy normal. Y, sin embargo...

""He tenido una extrana sensación al chutar: estaba tranquilo, pero al mismo tiempo tenía ante mi una portería pequenísima y un guardameta muy grande"", dijo el jugador del Roma. El portero ucranio Oleksandr Shovkovskyi es de los que se toman las cosas con más calma que un anacoreta en ayuno, con la convicción de que la tanda de penaltis es siempre ""una ruleta rusa"" en la que la suerte manda.

""Yo intento no pensar demasiado en ella, no darle más vueltas. Me coloco bajo los palos y no pienso en nada"", dijo Shovkovski, de 30 anos, del Dinamo de Kiev, después de parar dos lanzamientos de los suizos y colocar a su selección en cuartos de final. La cruz se la llevó a cuestas su colega suizo, Pascal Zuberbuhler, apodado ""Zubi"", la vida imagen de la desolación. Había parado el primer penalti a la estrella ucrania, Andrei Shevchenko, y luego sus companeros fallaron los tres primeros.

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