"Londres * EFE. La victoria de la estadounidense Serena Williams en una ""Catedral"" abarrotada marcó este viernes una décima jornada en Wimbledon sin grandes sobresaltos y garantizó, como era previsible, el pasaporte de la defensora del título hacia otra final.
Será la sexta incursión de la norteamericana en la Central para disputarse el trofeo de este club, después de que la primera favorita allanara su camino hacia el que podría ser su cuarto trofeo en estas instalaciones, donde se impuso a la checa Petra Kvitova.
Después de su triunfo, la estadounidense afrontará el último obstáculo en Wimbledon sin haber perdido un sólo set en toda la competición, un privilegio que podría afectar a su próxima rival, la rusa Vera Zvonareva, a la que no menosprecia en absoluto.
Williams se mostró precavida y dijo que no había podido encontrar ""ninguna debilidad"" en el juego de la rusa. ""No hace nada de forma terrible. Y creo que ésa es la mejor forma de describir su juego. Todo lo hace bien y es duro enfrentarte a una rival que realmente no tiene ningún punto débil"", añadió.
Fue ella, Serena Williams, de 28 años, la que sí sembró este viernes algunas dudas en su duelo de semifinales ante Kvitova, que la obligó a llegar hasta el desempate en el primer set, pero no logró asestar la gran sorpresa que hubiera supuesto eliminar a la tres veces campeona de Wimbledon (2002, 2003 y 2009).
Para la joven Kvitova, que disputaba su primera semifinal en un ""Grande"", el simple hecho de llegar a esa cita con la número uno del mundo ya era todo un éxito a sus 20 años.
Para la estadounidense, sin embargo, había muchísimo más en juego. El compromiso con su hermana, una Venus fuera de la competición desde cuartos de final, le pedía a gritos llegar hasta el último duelo femenino, el sábado, para mantener aún viva su generación frente a unas semifinalistas entre tres y nueve años más jóvenes que la menor de las Williams.
En el primer set, Kvitova puso las infinitas ganas de una principiante, demostradas continuamente al chillar por sus errores y por los de su contrincante, por rabia y por alegría, dependiendo de la ocasión. En el ""tie break"" consiguió salvar hasta dos puntos de set, pero se le resistió el tercero y eso permitió a Williams aventajarla en el marcador después de 58 minutos.
En la segunda manga todo fue más sencillo para la norteamericana, que rompió el servicio de la checa en el quinto juego y ya se abalanzó hacia la victoria. Serena jugará por primera vez desde 2004 la primera final de este torneo ante una contrincante distinta a su hermana y buscará en ese duelo entregar a la familia Williams el noveno trofeo del Gran Slam.
Por su parte, la otra finalista, la rusa Vera Zvonareva tuvo que luchar más tiempo y hasta el tercer parcial para liquidar a la búlgara Tsvetana Pironkova, que llegó a las semifinales tras ganar a la segunda favorita: Venus Williams.
Aquella victoria le sirvió a Pironkova para irrumpir en el primer turno de la Central con seguridad y confianza, factores con los que consiguió anotarse el primer set.
Sin querer entrar a valorar si fue ella misma la se iba desinflando conforme avanzaba el partido, la búlgara habló de la mejoría de su rival en el segundo y tercer set.
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