Steve Young al recinto de inmortales en NFL

"San Francisco * AP. Por primera vez en su vida, Steve Young no tiene que esperar que le lleguen tiempos mejores.

La mayoría de los hitos de su vida los logró siendo perseverante y con mucha paciencia. No muchos jugadores de Futbol Americano tuvieron tantos tropiezos como los que sufrió el ex quarterback de los 49ers de San Francisco.

Pero el camino poco convencional que tomó lo llevó a tener una carrera brillante, y al Salón de la Fama, en el que será instalado en Canton, Ohio, este fin de semana con Dan Marino, Fritz Pollard y Benny Friedman.

""No me arrepiento de nada de lo que hice en el deporte"", dijo Young. ""Todo me dio experiencias y recuerdos que me acompanarán para siempre. Tuvimos mucho éxito en San Francisco, pero la pasamos bien en todos lados. Siempre me divertí"", agregó.

Comenzó su carrera universitaria como jugador de relleno en Brigham Young. Antes de llegar a San Francisco jugó en USFL y Tampa Bay. Y ya con los 49ers fue durante cuatro anos suplente de Joe Montana.

Logró la titularidad con los 49ers a punto de cumplir 30 anos y pronto demostró dotes de atleta, inteligencia y aplomo, así como condiciones para avanzar con el balón jamás vistas en un quarterback.

Cuatro anos más tarde, en 1995, hizo seis pases de touchdown y fue el Jugador Más Valioso del Super Bowl.

En sus 15 anos en el deporte, fue dos veces el Jugador Más Valioso de la liga y seis veces terminó al tope de las estadísticas de pases.

Tiene una esposa, dos hijos, una carrera en la televisión, una vida acomodada en Palo Alto y la adoración sin límite de fanáticos de la costa oeste, que lo recuerdan como un astro carismático que hizo las cosas como hay que hacerlas.

Las estadísticas de su carrera son más impresionantes si se toma en cuenta lo tarde que empezó a jugar en la NFL: sumó 33 mil 124 yardas con sus pases e hizo 232 pases de touchdown. Al retirarse, era el quarterback mejor ranqueado de la historia de la liga.

Luego de tener una carrera brillante en BYU, firmó un contrato por 42 millones de dólares y pasó dos temporadas con Los Angeles Express de la USFL.

Fue seleccionado en el reclutamiento complementario de la NFL y pasó dos anos miserables con los Bucaneros, que se desprendieron de él en 1987 a cambio de dos selecciones y un poco de dinero en efectivo. De repente, Jerry Rice y los otros receptores estelares de San Francisco tenían a su disposición dos de los mejores quarterbacks de la historia para tirarles pases.

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