Continúa la cuenta regresiva rumbo a la Temporada 2022 de la Nascar México Series, que tiene como vigente campeón a Salvador “Copetín” de Alba, cuyo equipo y familia confían en llevarse de nuevo la corona, si bien el corredor afrontará un año lleno de compromisos en el deporte motor no solo en México sino también en los Estados Unidos.
“Será un año muy duro porque correrá en tres campeonatos y, lamentablemente, la primera fecha, que se tiene contemplada en Puebla, coincide con una carrera de Estados Unidos. Estamos viendo qué se va a hacer y se los daremos a conocer cuando esté totalmente definido”, aclaró Salvador de Alba, padre y representante del piloto.
Sobre si se tiene entre los objetivos refrendar el campeonato conseguido en 2021, dijo que sin lugar a dudas es la meta principal, pero reconoció que perder una fecha pondría en peligro esa posibilidad. “La categoría está muy pareja y eso se vio el año pasado cuando se llegó a la final con rivales con posibilidades de quitarle el máximo galardón, por lo que no sumar en una carrera complicaría las cosas”, declaró.
De Alba se refirió también a los patrocinadores Sidral Aga-Red Cola, que continúan dándoles el respaldo necesario para competir. “Queremos agradecer a todos nuestros patrocinadores su apoyo y su soporte para hacer posible que compitamos en varios campeonatos. Ellos han estado con nosotros prácticamente desde que Salvador comenzó a correr, y siempre hemos intentado darles los mejores resultados posibles porque son un pilar fundamental para poder seguir adelante”, aseguró.
En cuanto a la posibilidad de contar con público en las tribunas desde la primera carrera en el Súper Óvalo Chiapas, el 10 de abril, dijo que la mayoría de los eventos deportivos que hay en el mundo abrieron sus puertas al cien por ciento y no ve por qué el Automovilismo de México sería la excepción. Incluso considera que todo debe ser presencial, refiriéndose a las conferencias con los medios de comunicación y otras actividades que debido a la pandemia se trasladaron al terreno virtual.
“La falta de contacto personal crea menos familiaridad y emociones, y el sentido de comunidad es más difícil de transmitir. Un evento virtual puede llegar a ser mucho más accesible; en cambio, una vez que una persona llega a un evento físico, es difícil que lo abandone. No es el caso en un evento virtual; aquí pueden distraerse de muchas maneras, ya sea en su celular, con la televisión, con otras personas que estén con ellos o simplemente porque deciden abrir otra ventana en sus computadoras. Lo más importante es que somos humanos y necesitamos de lo real”, opinó.












