Tenemos nuevo campeón

"Óscar Aquino * CP. Adelín el ""maestrito"" Conde se convirtió en el nuevo campeón estatal de los pesos pluma al vencer el domingo por la noche a Polo Camacho por decisión unánime en combate celebrado en un conocido restaurante bar de Tuxtla Gutiérrez.

Ante un público de cerca de 100 personas se llevó a cabo esta pelea que tuvo como principal característica el intenso intercambio de golpes entre ambos rivales.

Después de la presentación y de los últimos consejos por parte de los manejadores por ambos bandos, la campana sonó marcando la hora del comienzo de lo que se esperaba, y fue, una gran pelea.

El primer round comenzó con el habitual estudio del oponente, aunque desde temprano los dos contrincantes buscaron amedrentar a su opositor, buscando fundamentalmente la parte hepática, la parte que controla la agilidad de las piernas, no hubo mayor dano y los tres primeros minutos de combate transcurrieron en calma.

Un minuto de descanso, los seconds de Polo y Adelín soplan a sus pupilos con sus respectivas toallas, aconsejan atacar, suena el segundo campanazo.

Polo Camacho salta con la convicción de tomar ventaja, conecta uno, dos, tres golpes de derecha sobre el rostro de Conde, pero la fuerza del retador es grande, resiste y responde tratando de pegar en el hígado del campeón; se han ido seis minutos de pelea y la balanza aún no se inclina por nadie.

En el tercer asalto, Conde da muestras de cansancio, pero saca fuerzas de flaqueza y organiza un ataque que pone un derechazo sobre la mandíbula de Polo, el puno del retador entró como una balloneta en la tranquilidad del monarca, el descontrol de Camacho es aprovechado por Conde que con decisión arremete y conecta combinaciones arriba y abajo, mandíbula e hígado, Polo está aprisionado en una esquina neutral, el público reacciona, anima al retador, termina el round y en la nariz de Polo Camacho la sangre comienza a brotar, en su esquina hay preocupación.

Un tanto amedrentado, el campeón comienza el cuarto episodio un poco más precavido mas el ""maestrito"" no quiere perder la oportunidad de castigarlo, un nuevo golpe pone en entredicho al campeón, aunque sabe aguantar hasta el fin del asalto.

Suena la quinta campana, con la merma física originada por la intensidad de la contienda la cantidad de golpes ha disminuido, pero cada vez que el plástico del guante se impacta en la humanidad de uno y otro, termina significándose en auténticos terremotos que opacan la capacidad de los pugilistas, son cinco rounds los que se han ido y nada para nadie.

Arrancando el sexto asalto, Conde contraataca y lleva a Polo a su propia esquina, lo tiene acorralado, el gesto del campeón lo dice todo: hay dolor, zozobra, angustia, hasta ahora el título estatal es su más grande logro y no quiere perderlo, así que desvía su mente de la tunda que le cae encima.

Comienza la segunda mitad de la pelea, los reflejos han aminorado, el dolor y el cansancio hacen que se formen huecos entre un pensamiento y otro, Adelín tiene ligera ventaja, pero nada definitivo.

A los dos boxeadores les hubiera encantado que el reglamento del boxeo estipulara más minutos de descanso entre round y round, pero vuelven a la realidad con la campana que suena anunciando el octavo episodio.

Una vez que los dos rivales se conocen bien es más difícil encontrar por dónde se ataquen, como un suspiro se fue el octavo capítulo.

Inevitable suena la campana por novena ocasión, es hora de atacar, Conde así lo comprende e inicia una embestida repentina, como si de pronto la fuerza de músculos y la agilidad mental volvieran a su lugar, pero por cada golpe lanzado hay uno similar como respuesta; Polo vuelve a sangrar de la fosa derecha, pero su voluntad no flaquea, quiere el triunfo, quiere vencer el cansancio.

Antes de comenzar el décimo round se escucha un grito proveniente del público: ""ya se cansó el campeón"", pero Polo sigue siendo el rey y quiere seguir siéndolo, aguanta el castigo de Conde y trata de ser más letal en los ataques, pero falla y terminan 10 rollos.

Ahora el campeón respira por la boca, el agua y el aire no saben aliviar el dolor y el agotamiento, el castigo ha sido severo y la pelea tiene que comenzar.

Los dos peleadores están tambaleantes, Adelín mantiene su ventaja y Polo usa sus últimas fuerzas para tratar de noquear al retador que ha salido más bravo de lo que esperaba.

Comienzan los últimos tres minutos de acción, Polo necesita el nocaut o un milagro para contrarrestar la contundencia de Conde, un abrazo deportivo después de la campana, Adelín ataca, el campeón se defiende y trata de conectar golpes, el reloj avanza igual de rápido que el corazón de Polo Camacho, la gente grita ""Conde, Conde"", el ánimo se ve en la cara del retador, es cosa de segundos para que el cinturón de campeón sea suyo, en los últimos 10 segundos Polo no puede cambiar lo que ha sido en toda la pelea, suena la campana, Conde levanta los brazos con la seguridad de haber ganado. El manager del retador abraza a Polo Camacho y como para consolarlo dice: ""ni modos cabrón, así es esto, lo hiciste bien"". Así acaba todo, arriba del ring la fiesta sigue.

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