"Berlín * EFE. El alemán de a pie se despidió de la lucha por el título del Mundial abatido por la derrota, pero dispuesto a defender el balance aún parcial de su buen expediente como anfitrión: un sobresaliente en conducta y un notable en Futbol.
Tranquilidad
La ""banderitis"" nacional ondea a media asta y los millones de alemanes que se agolparon junto a las pantallas gigantes se retiraron sin bulla, salvo excepciones aisladas, y tratando de felicitar, con más o menos pasión, a Italia.
""Qué le vamos a hacer, la próxima vez les ganamos"", se despedía un alemán envuelto en su bandera, de un ufano italiano, enroscado en la suya.
De la decepción se pasó al ""qué le vamos a hacer"", como tónica general, tras los dos goles italianos en la prórroga que despertaron a la selección de Jürgen Klinsmann del sueno del cuarto título.
Los 200 mil aficionados que siguieron el partido en Dortmund, en el Westfalenstadion o en la calle, junto al millón que se apretujó en la milla del aficionado de Berlín y resto del país volvieron a casa en paz, ni siquiera tan tristes como pintaba algún medio.
""Los alemanes somos disciplinados, como dicen afuera: nos han dicho que el lema es 'El mundo, entre amigos' y nosotros obedecemos. En lo bueno y en lo malo: obedecemos"", comentaba irónicamente otro pasajero del tren, con menos facilidad para dormir en cualquier lado.
El Mundial se abrió como una fiesta superlativa, con Alemania rompiendo el cliché de país rígido y frío -incluso en meteorología- y convertida en un desfile multicolor de 32 selecciones.
El panorama se restringió, con las eliminaciones, y más de uno ""temía"" en que la cosa derivase en un festival monocolor, bajo el imperio de las camisetas blancas alemanas de Adidas.
Reflexión
De 32 selecciones se pasó a una especie de Eurocopa, tras caer en cuartos de Argentina y Brasil. Una hipotética final con Alemania habría tenido un claro ganador: Adidas, reflexiona el ingeniero.
La marca de artículos deportivos no es la única que se repartió el pastel de las camisetas oficiales. Puma tenía doce selecciones en cartera, Nike ocho, Adidas seis y el resto se repartían entre Umbro, Lotto, Marathon y Joma.
En la lucha por el imperio de las camisetas, Adidas se lanzó a por la marca de medio millón sólo de la selección anfitriona.
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