Madrid * EFE. El checo Tomas Berdych, una raqueta en continuo ascenso y próximo a consolidar su condición de alternativa entre los elegidos del circuito profesional, es el nuevo objetivo de Rafael Nadal en el Madrid Masters Series, un cruce de caminos hacia el título que el balear advierte entre sus nublados recuerdos deportivos.
Nunca había estado tan alto la raqueta de Valasske Mezirici, de veintiún anos recién cumplidos. Undécimo del mundo y con dos éxitos a sus espaldas. Uno de ellos de lustre, el Masters Series que conquistó en París en el curso pasado y que adorna al logrado un ano antes en Palermo.
Ahora transita por el 2006 en plena sequía de títulos. Frustrado por los intentos en Halle y Bombay, donde se quedó en la final. Pero animado por el impulso tomado en la clasificación ATP, fruto de su habitual presencia en los momentos importantes de los eventos.
Pasa Berdych por ser el heredero de Jiri Novak, una referencia en el Tenis checo que llegó a ser número cinco del mundo. Heredero de la escuela creada por Ivan Lendl, el impulsor auténtico de este deporte en centroeuropa, con parte de su legado para renombres como Petr Korda, que también dejaron su impronta en el circuito.
El próximo rival de Nadal se deja notar a lo largo del curso. Fue el verdugo de Roger Federer en los Juegos Olímpicos de Atenas. En la primera ronda, cuando el checo aún no alcanzaba los veinte anos.
Los cerca de dos metros de estatura delatan el tipo de juego con el que encuentra acomodo. Un saque potente y una solvente volea facilitan sus puntos sin un esfuerzo excesivo. En Madrid pasó por encima del argentino Agustín Calleri y del estadounidense Andy Roddick. Sin ceder un set.
Es de los pocos favoritos que se sostiene en el cuadro madrileno, una vez conocidas las despedidas de reclamos como Juan Carlos Ferrero, Tommy Robredo, Mario Ancic, Nikolay Davydenko, James Blake o Marcos Baghdatis, aspirantes al éxito.











