Ante Santos pudieron ser los últimos 90 minutos de Jaguares en primera división. César Ramos Palazuelos pitó el inicio del juego y en menos de dos minutos los felinos dieron el primer “zarpazo”; Luis Leal fue el encargado de anotar.
Sin embargo, fue lo único sobresaliente del primer tiempo, porque en la parte complementaria Santos presionó y Jaguares se tiró atrás, pero dice un refrán que “tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”, y al 69 llegó Osvaldo Martínez para poner el 1-1.
La presión nuevamente era para Jaguares, que no la supo controlar y al 80 llegó el caótico 2-1, ahora a cuenta de Jonathan Rodríguez. El fantasma del descenso comenzó a rondar el estadio Víctor Manuel Reyna. Tres minutos más tarde Jonathan Fabbro volvía a darle esperanza al equipo chiapaneco poniendo el 2-2 y además hacer que la última parte del juego fuera a favor de los felinos.
Cinco minutos agregó Ramos Palazuelos, una falta fuera del área que Jaguares cobraría y con ello la esperanza de un gol que cambiara la historia, sin embargo, el desastre vino: uno, dos, tres y más seudoaficionados invadieron el terreno de juego; su motivo, reclamarles a los jugadores que no le ponen ganas a cada partido.
De inmediato la policía ingresó para sacarlos, pero esto provocó más a los barristas en la zona norte del estadio, que terminaron por irse encima de los policías. El intento de controlar la situación duró unos 15 minutos. El juego se reanudó con la falta, pero fue prácticamente la última jugada del juego, pues el árbitro decidió terminar ahí el partido.
Con la situación ya controlada, la Fiscalía General del Estado (FGE) informó que 26 personas fueron detenidas por los disturbios provocados en el interior del estadio Víctor Manuel Reyna. En estos hechos, seis elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC) y de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) resultaron lesionados, por lo que son atendidos en diversos hospitales de la ciudad.
En este sentido, la FGE señaló que los detenidos son investigados por los delitos de pandillerismo, atentados contra la paz y la colectividad y lesiones.
Lo cierto es que no es la primera vez que dan de que hablar; en noviembre del 2013, cuando el equipo visitó al Atlante en Quintana Roo, un total de 179 personas fueron detenidas después de una riña entre aficionados del mismo club, por un lado los llamados “convictos” y por el otro, la “fusión”. Entre esos detenidos se encontraban 82 menores de edad, 59 hombres y 23 jovencitas.
El caso más reciente fue el 26 febrero de este año, cuando Chivas visitó el Zoque y, al concluir el partido entre Chiapas, las porras de ambos equipos se encontraron a la salida y se liaron a golpes, regalando una postal más de violencia.
El Zoque no fue castigado debido a que la pelea fue en los alrededores del inmueble. Las fuerzas policiacas tuvieron que intervenir para calmar el intercambio de botellazos, palazos, pedradas y puñetazos. Al final de la bronca fueron detenidos algunos aficionados y se registraron algunos heridos, pero sin hacer algo tajante para detener estas acciones.
Hoy Jaguares está al borde del descenso y aunque para los verdaderos aficionados sería doloroso ver a su equipo perder la categoría, o peor aún, desaparecer del Futbol mexicano, sería la mejor solución para terminar con estos actos vandálicos que cada 15 días se ruega que no pasen.
Un 17 de agosto del 2002 inició la historia de Jaguares, que recibió a Chivas en su debut en primera división; ahora, un 29 de abril del 2017, ante Santos y de una manera vergonzosa, podría significar bajar el telón de Chiapas en el Futbol mexicano.












