La UEFA endureció su postura contra el proyecto impulsado por la FIFA para atraer inversión privada a la gestión comercial de sus competiciones y advirtió que existe una creciente oposición entre las federaciones europeas. El organismo considera que la propuesta prioriza intereses económicos por encima del desarrollo del Futbol.
El conflicto surgió luego de que la FIFA fijara como fecha límite el 19 de septiembre para que las federaciones respalden la creación de una empresa privada encargada de administrar los ingresos comerciales de sus torneos, ofreciendo un pago único de 40 millones de dólares a quienes se adhieran.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la iniciativa al asegurar que se trata únicamente de una propuesta sometida a un proceso democrático y voluntario. Argumentó que permitirá aprovechar un valor comercial aún no explotado y fortalecer el crecimiento del Futbol sin modificar el desarrollo de las competencias.
La UEFA convocó a una reunión con todas sus federaciones afiliadas para definir una postura conjunta. Dirigentes como Giovanni Malagó reconocieron que la relación entre la FIFA y la UEFA atraviesa uno de sus momentos más tensos debido a este proyecto.
Las críticas también llegaron desde la Unión Europea. El comisario de Deportes, Glenn Micallef, advirtió que la comercialización excesiva amenaza la esencia del Futbol y planteó dudas sobre posibles conflictos de interés, gobernanza y competencia económica, al tiempo que la Comisión Europea anunció que vigilará el desarrollo de la propuesta.
Gobiernos y dirigentes del balompié europeo también rechazaron el plan. La Asociación Inglesa de Futbol (FA), la Federación Alemana, la Federación Francesa y el presidente de LaLiga, Javier Tebas, cuestionaron la falta de transparencia y advirtieron que la FIFA no puede tratar la Copa del Mundo como un activo comercial sujeto a intereses privados.
El proyecto aún deberá ser aprobado por el Consejo de la FIFA y posteriormente por la mayoría de sus 211 federaciones miembros, en marzo de 2027. Además de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática también expresaron reservas sobre una iniciativa que ha abierto un fuerte debate sobre el futuro del modelo de gobernanza del Futbol mundial.












