Un juego contra el cáncer

"Estados Unidos * Agencias. Marcus Cannon es un muchacho afortunado. Los peces prácticamente saltan a su bote. Pesa más que muchos pianos, pero baila como Michael Jackson. Y, lo mejor de todo, los doctores descubrieron que tiene cáncer menos de dos semanas antes del draft de la NFL.

¿Cómo puede alguien con cáncer ser afortunado? Cuando Cannon, de 162 kilos y 1.96 metros, tenía 15 años y vivía en Odessa, Texas, se encontró un bulto en la parte baja de su abdomen. Los doctores dijeron que era sólo una infección y que no debía preocuparse.

Cuando estaba en segundo año de la universidad en TCU, el bulto creció. Los doctores le realizaron una biopsia, le dijeron que era un tumor benigno y que no se preocupara.

En abril, cuando Cannon se reportó al combinado de la NFL como potencial recluta de primera ronda -se dijo que los Chicago Bears lo querían en el puesto Nº 29- el jefe médico de los Indianapolis Colts, según Marcus, escuchó sobre el bulto y pidió que se realizara otra biopsia, para estar seguros.

Entonces Cannon fue otra vez a ver a los doctores y les dijo: ""Hagan lo que tengan que hacer para demostrarles que estoy bien. Quiero sacarles todos los miedos que tienen"".

Esta vez le realizaron una biopsia completa y lo que encontraron fue un golpe duro para Cannon: un linfoma non-Hodgkins, del tipo que mató a Roger Maris y a Jackie Onassis, y que es causal de muerte de mil 300 estadounidenses por año.

No hay demasiadas cosas que puedan asustar a un muchacho que hace sentadillas de 300 kilos, pero, sin duda, esto lo afectó. Se subió a su camioneta Toyota negra y simplemente condujo. Lloró. Entró en pánico. Le agarró miedo.

¿El mayor bromista del equipo de TCU? ¿El muchacho que disfraza su voz en el teléfono para contarles a sus amigos que acaban de ganar la lotería? El hombre que nunca deje de reir... ¿se había detenido? ¿Era el fin de su carrera? ¿Qué equipo de la NFL podía elegirlo ahora? Es más, ¿iba a sobrevivir?

""Realmente pensé que ningún equipo me elegiría ahora"", recuerda Cannon.

Condujo hasta la casa de sus padres en Odessa, donde su padre camionero le dijo algo que nunca había escuchado antes: ""Necesitas rezar"".

El primer día del draft, Cannon no pudo soportar mirar. ""Es como un fuego artificial que sabes que va a explotar"", dice. ""¿Por qué sostenerlo en tu mano?"". Además, tuvo que asistir a su primer tratamiento de quimioterapia ese día.

""Nos fuimos a pescar al día siguiente"", dijo el compañero de cuarto y de equipo de Cannon, el profundo Colin Jones. ""Tuvo que irse. No se sentía para nada bien"".

Pero el día después, solo en su casa, su teléfono le mostró algo que lo hizo sentir mucho mejor: un número ""no registrado"". Del otro lado, una voz misteriosa le dijo: ""Marcus, los New England Patriots quieren felicitarte y darte la bienvenida a nuestra familia. Ahora espera, que va a hablarte el coach Belichick"".

Había sido elegido en la quinta ronda, en el puesto Nº 138 global. Había caído probablemente 100 lugares. El cáncer le había costado millones. Y de todas formas, sentía ganas de bailar una conga.

""Realmente, el Combinado quizás haya salvado mi vida"", dice Cannon. ""Fue una bendición. Encontraron el cáncer a tiempo. Si no hubiera sido por el Combinado, no me hubieran hecho la biopsia. Pudo haber pasado un año o más hasta encontrarlo. Quizás dos o tres años. Quizás hubiera sido demasiado tarde"", comenta.

¿Pero qué tipo de entrenador loco seleccionaría a un jugador con cáncer? Un genio certificado con un corazón oculto. ""Todos entendemos la situación"", dijo Bill Belichick luego de tomar un riesgo con Cannon, cuyos muslos de casi 69 centímetros son cañones en sí mismos. ""¿Cómo funcionará esto?... deberemos encontrar la manera"".

Puede que todo resulte bien para todos, excepto para los equipos que lo dejaron pasar. Cannon era considerado por muchos uno de los 10 mejores linieros del draft. En cambio, fue elegido como el 22°. ""Es un robo"", dice Jones.

""Marcus es grandioso"". Es una montaña que puede jugar en cualquiera lugar de la línea, salvo el centro. Tiene pies mágicos y un pecho de refrigerador. Aunque los Patriots lo eligieron sin esperanzas de que juegue en 2011, Cannon quizás pueda hacerlo. Sólo se ha sentido mal un día por la quimioterapia, no ha perdido peso ni pelo. Dice que el bulto que antes se sentía como si tuviera el tamaño de una pelota de Beisbol ahora se siente como una canica. ""Tengo fe en que puedo hacer cualquier cosa"", dice Cannon. ""Si Dios quiere que juegue esta temporada, jugaré esta temporada"".

¿Y cómo se siente atravesar tantas experiencias emocionales en el periodo de dos semanas, desde tener un Combinado excelente, pasando por descubrir que tienes un cáncer mortal hasta ver que uno de los entrenadores más grandes de la NFL no sólo está seguro que vas a vivir mucho tiempo, sino que quiere que vivas la vida con él?

""Increíble, hombre. Esto sucedió por una razón. Casi puedo ver el final del túnel ahora. Puedo ver el plan que Dios tenía para mí. De todos los mensajes de Facebook que recibo, los mensajes de Twitter, de gente que me cuenta cómo atravesaron esto. Sus hijos. Sus bebés. Espero poder ser un modelo para la gente, de cómo superar esto... me siento afortunado"", añadió.

Y pensar que todo empezó con los Indianapolis Colts. ¿Acaso su logo no es una herradura?

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