Con la disputa de la IV Copa Lisandro Martínez Pozo, en el marco del partido de la jornada 15 de la segunda división municipal, entre el Club Deportivo Municipal y Black Horse, se conmemorará el quinto aniversario luctuoso del jugador y precursor del rescate del equipo capitalino fundado hace 55 años.
El juego, a celebrarse este domingo a las 14:00 horas, traerá al presente sensaciones encontradas, pues fue en la madrugada del 23 de enero del 2017 cuando la luz de Lisandro Martínez Pozo se apagó en el plano terrenal y se elevó una estrella que ahora resplandece en el firmamento del deporte y en particular del Futbol amateur.
Futbolista nato, tuxtleco de corazón y topógrafo de profesión, Lisandro fue un hombre de buen corazón que buscaba siempre ayudar a los demás, sobre todo en lo deportivo y lo profesional. Como eterno amante del balón y del equipo que lo vio nacer como futbolista, el Club Deportivo Municipal, de la mano del profesor Alfredo Ovilla Martínez buscó recuperar la tradición futbolera.
Fue así que junto a su familia, “La Licha” diseñó un proyecto para ayudar a los jóvenes a llevar un estilo de vida saludable basado en el deporte, enseñando los valores que prevalecen dentro y fuera del terreno de juego, buscando formar no solo a destacados futbolistas sino también ciudadanos de bien.
A finales del 2012, el renovado Club Deportivo Municipal comenzó a disputar partidos para las visorías, y en marzo del 2013, con la anuencia de la familia Ovilla Marroquín, herederos del legado histórico del profesor Alfredo Ovilla, comenzó el sueño de Lisandro Martínez Pozo con el cuadro de segunda división de la Liga Municipal, como primera piedra de un sinfín de metas trazadas por él y su familia.
En los últimos meses del 2015 buscó a varios de sus excompañeros para que apoyaran esta idea de devolver un poco de lo mucho que el Futbol les había dado. Para 2016 contaba con un nutrido grupo de exjugadores que volvían a las andadas con los colores verde y blanco que caracterizaron al Municipal desde su nacimiento.
Encuentros amistosos y homenajes a grandes leyendas del balompié tuxtleco sumaron para fortalecer el proyecto de Martínez Pozo, que no perdía de vista el futuro a manos del representativo de segunda división. Cerrando un año definitivo, en noviembre de 2016 se realizó una exposición fotográfica a manera de tributo para el fundador del club, Alfredo Ovilla, en el auditorio del Instituto del Deporte, lo que permitió honrar a quienes ya han partido, y también, en vida, a quienes formaron parte de las primeras generaciones del Club Deportivo Municipal en los años 60.
Han pasado cinco años de la partida de Martínez Pozo y sus sueños han quedado arraigados en los jóvenes del Municipal, que no bajan la cabeza y no dejan de luchar por rescatar la memoria de los fundadores del club y del proyecto. Las ideas y los objetivos que quedaron pendientes los han retomado algunos exmunicipales y amigos de “La Licha”, quienes han apoyado y apuntalado a su hijo Lisandro Martínez de la Rosa en esta labor.
El propio Martínez de la Rosa expresó su agradecimiento a quienes adoptaron esta iniciativa y extendió la invitación a todos los amigos y excompañeros de su papá para que se unan en un solo grupo que honre el pasado del Futbol tuxtleco pero que también cimienten un futuro que permita a las próximas generaciones conocer al Club Deportivo Municipal, junto con otros equipos de antaño, sus hazañas y todo aquello que permitió la creación de clubes profesionales en nuestra entidad.












