MdeR * CP. Hablamos de las sensaciones recibidas a bordo de un Jaguar XF SV8, grafía que expresa la cúspide de la nueva berlina de Jaguar, un ejercicio de diseno que senala una nueva orientación en la marca de lujo británica ahora propiedad de Tata, después de pasar por la titularidad de Ford bajo cuyo manto fue disenado este nuevo modelo, sustituto del S-Type.
La silueta del XF tiene los rasgos de un coupé, curvilíneo y estilizado, también de gran elegancia, para terminar en un primer tercio de la arquitectura alargado, rematado en cara central con una calandra que rememora viejos estilos de la marca, realzada por las nervaduras del capó y flanqueada en los extremos por dos grupos de luces que desentonan frente a la pureza de líneas del resto de la berlina. Recuerdan los estilos asiáticos.
El interior del coche ha recibido grandes dosis de modernidad, con dos objetivos claros, el de crear un ambiente confortable, iluminado con un agradable tono azul hielo, y el de ahorrar mandos de control para facilitar el uso, con una amplia automatización de los sistemas, gran parte de ellos manejados desde la pantalla táctil que sirve, además, para visualizar los mapas de guiado del navegador.
La transmisión ofrece dos modos de respuesta, el convencional y el deportivo, con tiempo de respuesta aceptable, aunque si se demandan reacciones inmediatas y desde un régimen de giro bajo se necesita de un tiempo de reacción que puede parecer una eternidad frente a las cualidades de las cajas de doble embrague.
El SV8 equipa el sistema de suspensión adaptable CATS (Computer Adaptive Technology Suspension) ya utilizado por el GT deportivo XK, que utiliza amortiguadores de doble fase con control electrónico, capaces de ajustarse automáticamente, en milésimas de segundo, a las condiciones de la carretera y de los distintos estilos de conducción.
Y en el tablero se descubren las tomas de aire, tapadas mientras el coche está en reposo, ofreciendo una superficie limpia, sin rupturas de diseno.
Las butacas son muy cómodas, en línea con la identidad de Jaguar, especialmente la del puesto de conducción con un grado de regulación, incluido el volante, que facilitara la mejor posición de conducción a cualquier tipo de conductor.
En las plazas traseras también se ofrece un gran confort, especialmente para dos pasajeros. El quinto, como ya es habitual en el mercado, tiene que soportar una forma incompatible con los recorridos largos.
En esos puntos hay poca diferencia con el resto de las versiones de la gama. La distinción en este caso viene por lo escondido bajo el capó, un V8 sobrealimentado de 416 enérgicos caballos, silenciosos y de maneras suaves, pero contundentes.
Teniendo en cuenta su posición en el mercado, la XF SV8 es una berlina dotada de una gran dosis de racionalidad, con un diseno cuidado y elegante, de terminación impecable, que constituye una alternativa diferente frente a los modelos tradicionales del segmento. El precio es su peor atributo y ensombrece la competitividad del producto.











