Gelsenkirchen * EFE. Portugal se proclamó como el mejor del Grupo D del Mundial, al vencer a México, que se clasificó para los octavos de final con sufrimiento gracias al empate a uno de Angola con Irán en Leipzig.
En su mejor partido de la primera ronda, Portugal controló y contuvo a unos mexicanos que dejaron mucho qué desear. Los goles de Maniche (m. 6) apenas empezado el partido y de Simao (m. 24) lo dejaron como el mejor del grupo.
México se hizo la vida imposible; tuvo el empate en un penalti y la voló por los aires y sólo descontó con un gol de Francisco Fonseca (m. 29).
Sólo hubo destellos del lado mexicano y más regularidad en el lado de Portugal.
Arrancaba el partido cuando un descuido le costó a México verse prematuramente abajo en el marcador. Simao se les metió por la izquierda, se detuvo, se quitó la marca y sirvió al espacio donde Maniche remató a placer, desde el punto de penalti, arriba a la derecha. Había muchos minutos por delante y México tenía que remar contra la corriente ante un Portugal que tocaba la pelota.
Pero todos abrieron la boca por el error de Rafael Márquez, quien cometió una mano en el área, que fue castigada como penalti y convertida por Simao, que venció a Oswaldo con un tiro a media altura cargado a la derecha. El conjunto mexicano parecía entonces quebrado en el sector defensivo y en el centro del campo, pero sus delanteros Omar Bravo y Francisco Fonseca insistieron.
Bravo tuvo un remate claro a un centro de Pavel Pardo que el portero salvó y Fonseca descontó en el marcador en un remate de cabeza, con un gol que le devolvió la vida a los mexicanos, que sin embargo no la tuvieron fácil el resto del primer tiempo.
Para el complemento, México fue otro. El equipo fue a más y generó más expectativas de gol, hasta provocar un penalti a su favor en una mano del portugués Miguel. Omar Bravo, el goleador mexicano con dos tantos en este Mundial, disparó por encima de la portería.
Entonces el mundo se le vino encima a México con la expulsión de Luis Pérez por una segunda amarilla que el silbante Lubos Michel le ensenó por fingir una falta en el área de Portugal.
El Guille Franco, el jugador que La Volpe estableció que le podía hacer la diferencia en cualquier partido, entró para los últimos once minutos de juego en lugar del defensa Mario Méndez. México sacrificó un defensa para buscar el gol que nunca llegó.











