Uruguay ante Argentina| una final de leyenda

"Madrid * EFE. Alemania restaura el escenario mundialista que ya construyó en 1974 para poner en marcha la decimoctava edición de la mayor cita futbolística, en plena ebullición del Futbol brasileno, dominador histórico, acaparador de coronas y dispuesto a retener el trono reconquistado hace cuatro anos y por el que suspiran el resto de selecciones.

Si hace treinta y dos anos el torneo germano testificó la irrupción del Futbol total impuesto por la ""naranja mecánica"", la selección de Holanda, liderada por Johan Cruyff, y ensalzó el ""duelo de mitos"" con otro de los grandes nombres del universo de este deporte, el ""Kaiser"" Franz Beckenbauer, Alemania 2006 advierte el relumbrón de la magia brasilena sólo amenazada por la peculiaridad de un mundo que da cabida a cualquier cosa y que reparte esperanzas para todos.

El triunfo de Brasil en Corea y Japón terminó con el equilibrio continental que hasta el 2002 había prevalecido. Las expectativas del francés Jules Rimet, creador del Campeonato del Mundo, han quedado desbordadas. Mucho han cambiado el Futbol y su Mundial desde la puesta en escena en Uruguay en 1930, fecha de nacimiento de este acontecimiento que ha sobrepasado los límites del mero espectáculo. La selección brasilena es el rival a batir. Sus cinco títulos universales autorizan la provisional autoridad histórica de Sudamérica respecto Europa. Argentina y Uruguay, con dos triunfos cada uno, auxilian el panorama americano. Italia y Alemania, tres veces ganadores cada uno, junto a las coronas ganadas por Inglaterra y Francia, nutren el botín del Viejo Continente.

Jules Rimet, que dirigió la FIFA entre 1921 y 1954, nunca pudo pensar que aquella idea entusiasta llegara a ser un fenómeno social. Un acontecimiento esperado durante cuatro anos por miles de millones de seguidores en todo el mundo.

Uruguay fue el primer campeón, en el campeonato que organizó en 1930 y que culminó con su triunfo en la final frente Argentina (4-2). Supuso también el inicio de una ardiente rivalidad que perdura todavía, actualmente.

Trece selecciones formaron parte de aquel torneo en el que resplandeció el brillo del uruguayo José Nasazzi y del argentino Guillermo Stabile, máximo artillero con ocho goles, y que confirmó el dominio del combinado charrúa, instaurado tras los éxitos en los Juegos Olímpicos de París 1924 y de Amsterdam 1928.

Italia 1934 recogió el testigo organizativo del Mundial. No desperdició la condición de anfitrión el conjunto transalpino, que se proclamó campeón por delante de otras quince selecciones entre las que no estaba Uruguay, vigente campeón.

Las figuras proliferaron. Nombres históricos que aún perduran dispararon su proyección en aquella edición, que culminó con la final italiana ante Checoslovaquia (2-1).

El guardameta espanol Ricardo Zamora, el italiano Giuseppe Meazza, el checoslovaco Oldrich Nejedly, máximo goleador con cinco tantos y el austríaco Mathias Sindelar fueron los ilustres de entonces.

Los problemas políticos y organizativos asomaron con la designación de Francia como escenario de la tercera edición, en 1938. Muchos países americanos que solicitaron y reclamaron ser sede del Campeonato optaron por hacer boicot al evento. Brasil fue el único que decidió jugar un torneo disputado por quince contendientes en unos tiempos sometidos por el temor a la guerra que se aproximaba a Europa.

La Guerra Civil dejó a la selección espanola al margen de Francia 1938, ganado por Italia después de batir en la final a Hungría (4-2). La ausencia de grandes participantes restó lucidez al Mundial, limitado también por la carencia de grandes figuras. El brasileno Leónidas da Silva sobresalió del resto. Fue el máximo goleador con ocho tantos. Destacó también el meta checoslovaco Planicka, el italiano Meazza y el húngaro Sarosi.

Tal y como advertía la II Guerra Mundial llegó a Europa. El Futbol quedó al margen. Y el Mundial padeció un estancamiento durante doce anos. Brasil 1950 recuperó el pulso competitivo del Futbol de selecciones. Trece fueron los participantes. Entre ellos el primer campeón, Uruguay, que hizo trizas los pronósticos y las expectativas y se apropió del conocido ""Maracanazo"": el conjunto charrúa arrebató al brasileno una corona que parecía tener dueno tras imponerse en la final por 2-1.

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