Vientos imprevisibles, competencia mundial férrea y basura flotando en aguas contaminadas son los tres desafíos que el equipo mexicano de regatistas deberá sortear para llegar a las finales y luchar por una medalla en los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016 que comenzarán este viernes.
Los veleristas de clase RS:X Demita Vega de Lille, de 33 años y en sus segundos Juegos, y el decano David Mier, de 37 años y en su quinta justa olímpica, integran junto al benjamín Yanic Arno, en la categoría láser de Vela, el equipo mexicano que pelea en las turbias aguas de la Bahía de Guanabara, un escenario de belleza natural marcado por la polución.
“La bahía está más lista desde que comencé a venir. No sé si será solo para los Juegos. La primera vez en 2007 teníamos que lavar las tablas a diario porque se les quedaba una capa de algo negro. Cada año se ha sentido un poco más a la Bahía”, explica Demita Vega, tras plegar su vela de Windsurf luego de un entrenamiento en Río.
“Cuando llegué en junio toda la prensa decía que la Bahía no quería creerlo, porque no quería tener una perspectiva mala en mis primeros Juegos. Pero fue un hecho. Vi de todo: chanclas, sillones, plásticos, cartones de huevos... Me impresionó mucho”, dice por su parte Yanic Arno, quien también reconoce una mejoría.
“Ahora no observo tantas cosas. Creo que sí hicieron algún trabajo. Porque la basura se puede tornar peligrosa, dañar la embarcación y perjudicar al atleta”, asevera, entrevistado en la Villa Olímpica.
La descontaminación de la Bahía de Guanabara, donde van a parar los residuos de más de seis millones de brasileños casi sin tratamiento de aguas, es la promesa incumplida más grave de estos juegos.












