Y al final sólo quedó una Williams

"Londres * EFE. Cuando Serena afirmó que éste era un ""nuevo comienzo"" para las hermanas Williams se refería al hecho de que hace ya cinco anos que las dos jugadoras no se ven las caras en una final del Grand Slam.

Subrayaba, en resumen, que las dos hermanas han vuelto a brillar con la misma intensidad en un mismo ""major"". La última vez que las Williams se enfrentaron en una final de un Grand Slam fue precisamente en Wimbledon. Desde entonces, no se puede decir que no hayan brillado. Venus ha ganado dos Wimbledon más y Serena otros dos Open de Australia. Lo cierto es que no habían vuelto a lucirse de forma conjunta.

Este ano las dos tenistas han vencido en su parte del cuadro de una manera apabullante. Ambas han accedido a la gran final sin ceder un sólo set mientras avanzaban a la final de dobles femeninos con la misma facilidad que en semifinales. Como absolutas dominadoras de Wimbledon, en ellas empieza y acaba todo. Sus números también apabullan: seis triunfos y once finales entre las dos en individuales, a los que hay que sumar dos títulos en dobles. Queda claro que la familia Williams es el pasado y presente sobre la hierba de Londres. Por la proclama de Serena -""éste es un nuevo comienzo""- quizá también el futuro. Y aún así, el título individual y la gloria de este ano será para una de las dos hermanas. Es el morbo que queda. La rivalidad entre ambas hermanas no es precisamente para contar una historia cainita: comparten un piso en Londres y se pasan el día juntas y hablando de asuntos que no atanen al Tenis: ""Hay muchas otras cosas de las que hablar"". Aún con semejante buen rollo, Papá Williams ha decidido volver a casa tras haber dejado su trabajo hecho. Y es que no le gusta ver a sus hijas y pupilas enfrentadas: ""Es como ver a tus ninos pelearse en el salón de casa"", afirmó. Venus es la actual campeona y ha levantado el trofeo en la Catedral cuatro veces. Con un saque demoledor, es la gran favorita este sábado.

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