“Zotoluco” se despidió de San Cristóbal

“Zotoluco” se despidió de San Cristóbal

Tras el triunfo en la Plaza La Coleta de esta ciudad, el torero mexicano Eulalio López, “Zotoluco”, se despidió de la afición sancristobalense, como parte de la campaña de despedida de las plazas de toros, después de 30 años como matador de toros.

“He tenido sido una trayectoria muy bonita, que espero terminarlo de igual manera”, dijo en breve entrevista el “Zotoluco”, con una larga trayectoria y con más de mil corridas y múltiples triunfos en México y fuera de nuestro país.

“Zotoluco” y Ricardo Garibay, fueron los triunfadores de la primera corrida de toros en la plaza La Coleta de esta ciudad, con motivo a las actividades de la Feria de la Primavera y de la Paz, con toros de la ganadería de Atlanga que lucieron bien presentados con pesos de 490 y 500 kilos.

Eulalio López, dentro de su campaña de despedida, con su primer astado, de nombre Chintololo, se fue limpio, ya que el toro no se prestó para la lidia. El Berrendo, con peso de 478 kilos, fue incierto en sus embestidas, por lo que el diestro de Azcapotzalco abrevió la lidia y se tiró a matar.

Desafortunadamente no pudo terminar a la primera y después de varios intentos logró que el burel cayera en la arena, ante la opinión dividida del público coleto, que desde un principio le gritaba que desquitara el nombre de la calle que las autoridades pusieron en esta ciudad. El matador se mostró contrariado porque no le tocó un toro a su modo. El “Zotoluco” vistió un terno color salmón.

El segundo turno fue para Alfredo Gutiérrez, que no corrió con suerte, ya que el primer burel de su loto no le fue propicio para ejecutar las suertes y el segundo, de nombre FiguraI, fue siempre al caballo y empujó con riñones, para darle la voltereta al castoreño. El toro estuvo toda la lidia muy arriba de Gutiérrez, quien se entendió el astado y se fue luego a matar. No cortó ningún apéndice.

El tercer acto estuvo a cargo de Ricardo Garibay, quien fue uno de los triunfadores de la Temporada Grande de la Plaza México. Estuvo muy voluntarioso y corrió con la mejor suerte, ya que sus dos ejemplares de la ganadería de Atlanga le salieron con fuerza y dieron pelea.

Su primer toro, de nombre Maestro, a los pocos minutos de estar en el redondel se brincó el ruedo, llevándose entre las patas y cuernos a Everardo Galván, quien solo sufrió golpes.

Con el sexto y último de la tarde, de nombre Cuñado, con mayor trapío, fuerza y nobleza, Garibay pudo ejecutar varias suertes y tanto iba por la derecha como por la izquierda. Fue una faena que tuvo de todo y pinchó en el primer intento, pero al siguiente la espada atravesó el hoyo de las agujas y se fue hasta la empuñadura; el estoque fue mortífero, a los pocos minutos el burel estaba en el suelo.

En su campaña de despedida, “Zotoluco” se llevó la oreja de honor, por su trayectoria de treinta años como matador de toros, ya que es la última que corta en esta plaza que tantos triunfos le dio las veces que vino como diestro del arte de Cúchares, lo cual los aficionados reprobaron y el diestro se lo dio al subalterno y solo dio vuelta al ruedo.

Ignacio Garibay, con su sexto de la tarde, Cuñado, antes de realizar al cuarto tercio, brindó la muerte del astado a su amigo Eulalio López, en un gesto que pocas veces se ve en los ruedos.

Los aficionados coletos quisieron sacar en hombros a Garibay pero este se negó, por respeto al “Zotoluco”, ya que era la despedida del maestro, “de un grande de la fiesta brava”, señaló ante la insistencia de los jóvenes que deseaban cargarlo.